12.4.- Viajeros de antaño

Viaje del noble bohemio León de Rosmital de Blatna por España y Portugal.   Hecho el año 1465 a 1467.

Traducción del latín por Antonio María Fabié de la Academia de la Historia.

  • MADRID Librería de los bibliófilos — FERNANDO FE —
  • Carretera de San Jerónimo, 3  M DCCC-LXXIX (1879)
  • (Extraído de la copia de la Biblioteca de Toronto (Canadá))

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Pocos  testimonios nos han llegado de viajeros antiguos que hayan pasado por Balmaseda. A pesar de ser una villa de paso en el Camino de Santiago, son escasos los testimonios de  ese tipo.

Un importante testimonio es la relación del viaje de León de Rosmital, a mediados del siglo XV, y  en cuya relación aparece mencionada la villa de Balmaseda.

León de Rosmithal de Blatna (denominado Barón de Rosmithal de Blatna o con caracteres especiales Rožmithal) fue un noble bohemio, cuñado de Jorge de Bohemia, y conocido por haber completado en el año de 1467, un viaje documentado por Europa.

El viaje se realiza desde Praga (sale el 1465) a los reinos peninsulares (1466) con una comitiva de cuarenta personas. Visita en su viaje: Renania, Flandes, Inglaterra, Castilla, León, Portugal y la Corona de Aragón, siendo recibidos por monarcas y dirigentes de estos diversos territorios. Destacamos que lo hizo en una época en que viajar era poco frecuente con grandísimas dificultades y peligros.

El objeto principal de este viaje, según en el contexto de sus dos versiones se manifiesta con mucha repetición, fue sólo conocer las costumbres de los diversos países y estudiar la disciplina militar que en cada uno de ellos se practicaba, para determinar lo que en esta parte fuese más ventajoso a la profesión de las armas, que era entonces la principal de la nobleza.

También tuvo gran influjo en la voluntad del viajero el sentimiento religioso; deseaba ir a Compostela para hacer la romería de Santiago, por entonces casi tan importante y devota para los cristianos de Europa, como la peregrinación a Jerusalén, adonde también pensó ir. Otros autores indican cuestiones relacionadas con las guerras de religión en Bohemia. Ya que cuando abandona Praga el 26 de noviembre de 1465, es un momento de convulsiones sociales y religiosas que culminaron con la excomunión del rey de Bohemia por Pío II, al defender aquel la herejía de Juan de Huss.

Dos relaciones de él nos han llegado escritas por miembros de su comitiva: Una es un llamado Schaschek, que sería uno de sus secretarios porque siempre habla con gran respeto y hasta con humildad de Rosmithal, a quien llama «el señor»; La otra es obra de Gabriel Tetzel, patricio de Nuremberg. Ambas se publicaron el año 1544. La primera se centra en lugares y distancias pudiéndose localizar la mayoría de ellos en la actualidad. Las dos relaciones de viajes se publicaron juntas por primera vez en 1844.

Rosmithal llegó a los reinos de España entrado ya el año de 1466. El año anterior había sido depuesto el rey de Castilla por los grandes, que alzaron por monarca a su hermano Don Alfonso, hallándose el reino en guerra civil. Lo primero que vio fueron las provincias Vascas y algo de los dominios del reino de Navarra, reinando Don Juan II, el cual participó en los disturbios de Castilla durante los reinados de D. Juan II y de D. Enrique IV. A su vez Navarra estaba envuelta en sus propias disputas dinásticas. Sin embargo, Rosmithal y sus compañeros se ocuparon más del aspecto del país y de sus costumbres que del estado político.

Entrando los viajeros en Castilla por la parte de Balmaseda, la primera ciudad importante que visitaron fue Burgos donde presenciaron una fiesta de toros y el Cristo de Burgos y, como en otros muchos pasajes, se nota bastante confusión en lo que el compañero de Rosmithal cuenta.

En Castilla, se enfrentan a un territorio en guerra y en tal situación, se explica que los viajeros, que se desplazaban armados, encontraran con frecuencia dificultades para ser admitidos en las ciudades y villas.

Tras recorrer la península pasó por el Rosellón, Lausana, Piamonte, Milán, Venecia y Alemania. Deteniéndose en Graz, capital del ducado de Stiria, donde estaba Federico lll con varios príncipes. Celebrándose la vuelta de Rosmithal con unas justas y armando algunos caballeros. Nota Tetzel, que el Emperador les dio vino y vituallas, pero no dineros. De Graz fueron á Neustadt, residencia de la Emperatriz, á quien entregó Rosmithal las cartas de su hermano el Rey de Portugal, contándole lo visto, mostrándole los negros y el mono que de allí traía. Un prestamista judío les dio lo necesario para proseguir el viaje, que hubieran continuado hasta Tierra Santa, si no les hubiera negado su permiso para atravesar la Hungría el rey Matías Corvino, sucesor de Ladislao el Póstumo. Esto les decidió á volver á Bohemia entrando con gran pompa en Praga, después de quince meses de viaje y de haber visitado las principales naciones de Europa.

 

A continuación transcribimos en cursiva el  texto correspondiente al paso del noble bohemio por la villa encartada, según la trascripción y comentarios de Antonio María Fabié, académico de la Historia, en su edición de 1879.

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«(…) De Divaium (casi seguramente es Bilbao) á Balmaseda hay cinco millas; éste es un pueblo murado, aunque pequeño y pasa junto á él un río llamado Cadecum (Cadagua): en un espacio de cinco millas vadeamos diez y siete veces este río, en el cual nos ocurrió un caso notable (El sitio donde debió ocurrir el lance debió ser cerca de la llamada torre vieja de la Jara. El río forma allí un recodo dominado por un cerro, en el que estaba la torre hasta principios del siglo XIX, hacia 1870 era una casa de labranza y junto a ella se ven allí las ruinas de un puente que sustituiría al de madera del que habla Schaschek); hay sobre este río un puente de madera no muy largo y en uno de sus extremos una torre de bella arquitectura, en la que residen los que cobran el pontazgo á los caminantes; cuando llegamos al puente, como no habíamos pagado esta especie de tributo en ninguna parte, nos negamos a hacerlo, y los caballos que llevaban nuestros bagajes fueron tomados por los publícanos y demás gente que había en la torre, que nos quiso matar; para repeler el ataque apuntamos contra ellos nuestras escopetas (Schlopetum: arma portátil de donde viene el actual nombre); pero el Señor (Así llama siempre el cronista a Rosmithal) prohibió que se dispararan y que se tiraran flechas; porque, si heríamos a alguno de aquellos, nos matarían a todos, lo cual confesó después uno de ellos, diciendo que habían concertado, que si uno solo recibía una herida, todos moriríamos y aplicarían lo que llevábamos en nuestros cofres y alforjas para pago del pontazgo. Satisfecho este tributo nos devolvieron los caballos y recibimos las cartas preinsertas para que, si nos acontecía otra cosa semejante, estuviéramos con su protección más seguros (No es fácil determinar a cuál de las cartas de reyes y príncipes se refiere el cronista, pero debe advertirse que ya entraban en territorio del Rey de Castilla, y D. Enrique IV, á la sazón reinante, no le dio carta hasta que llegaron a Olmedo y por otra parte se ve cómo las gastaban los del Valle de Mena).

Balmaseda dista de Villasana (el texto dice Villasanum) tres leguas; es éste un lugar murado en que habitan juntos y en paz judíos y cristianos; éstos comen los sábados las entrañas ó asaduras de los animales y se abstienen de otras carnes; y preguntándoles nosotros la causa de esto, nos respondieron que aquello no era carne, aunque estaba en ella. En este lugar murió el caballo en que el Señor tenía más confianza, porque le había criado y tenido mucho tiempo; el pueblo está entre unos montes, por los cuales seguimos nuestro camino, y en ellos murió otro caballo; en estos lugares encontramos por vez primera Cristianos que comían carne los sábados (El Papa había concedido bulas para esto, como más tarde concedió el indulto cuadragesimal), y en este camino montuoso empleamos trece días.

Villasana dista cinco millas de Medina de Pomar, ciudad que está á la falda de los montes y que parece que está sujeta á un Conde; pasa junto á ella un río llamado Rivo (Trueba), y se ve cerca un hermoso monasterio (Medina de Pomar pertenecía a la Casa de Velasco, Condes de Haro, los cuales tenían allí un magnífico palacio, hoy museo tras su ruina, y fundaron el convento de Santa Clara). A dos millas hay un lugar del mismo Conde, en el cual se hace sal de este modo: el agua se recoge en piscinas ó lagunas, donde se deja algún tiempo para que se cuaje y endurezca, y esta sal se pone como piedras (Salinas de Rosío).

De Medina de Pomar hay siete millas á Ezernelum (Llámase Cernégula y vulgarmente Cemaula: Antonio María Fabié comenta en 1879 que está al pié de la meseta ó páramo de Villalta y sobre el camino de Burgos a Castro Urdiales construido en 1828; entre la gente vulgar se le llama el lugar de las Brujas, por ciertas consejas en que ellas figuran, y el boj abunda en aquellos montes, aunque no produce su olor los efectos de que habla el cronista); pasado este pueblo entramos en unos montes donde no crecen más árboles que bojes, y anduvimos por ellos tres días, sintiendo todos nosotros fuertes dolores de cabeza por el olor penetrante que estos árboles, humedecidos y calentados entonces por la lluvia, exhalaban, aspirando por lo tanto nosotros estas emanaciones nocivas. En estos montes hay gran abundancia de unos arbustos que llaman romero, y en estos lugares hacen lumbre con el boj y con el romero. Cernego dista de Burgos siete millas, y dos antes de llegar á esta ciudad acaba la Vizcaya y empieza España. (Aquí hay error evidente, pues nunca han llegado los límites de Vizcaya hasta donde se indica y lo que hubiera tenido que empezar hubiese sido Castilla) (…)

 

 

FUENTE :7 MERINDADES . Hª de las Merindades de Burgos para tu disfrute.

Publicado el  Jueves 29 nov. 2012

 

12.3.- Balmaseda en las Encartaciones

Balmaseda es considerada  la capital de la comarca de las Encartaciones. Esta comarca  es  una zona de  431 kms cuadrados de extensión – aproximadamente una quinta  parte de Bizkaia,   de cuyo territorio ocupa la parte más occidental –  limitando por tanto con Cantabria y Burgos en la mayoría de su perímetro geográfico. En esta comarca vizcaína del interior coexisten el municipio más  extenso de Bizkaia, el Valle de Karrantza (Carranza) con 137,9 kms2,  y el más pequeño  con solo 1,3 kms2 que es  la villa de Lanestosa.

Las Encartaciones  son una realidad económica y social que comprende una población de unos30.000  habitantes , de los que cerca de 21.000 se concentran en  los núcleos urbanos de Güeñes, Zalla y Balmaseda, formando  el área  más desarrollada de la comarca. Estos municipios se asientan a lo largo delcorredor del río Kadagua , cuya cuenca riega todo el ámbito sur de la comarca. Es la zona más industrial y comercial que mantiene un ritmo de crecimiento acorde con las nuevas construcciones que llenan sus zonas urbanas y residenciales. No llegan por tanto a 9.000 los habitantes de las demás áreas encartadas que comprenden los  5 Concejos de Arcentales, Galdames, Gordexola (Gordejuela), Sopuerta y Trucíos;  más el Valle de Karrantza y la Villa de Lanestosa, en un marco  predominantemente rural.

Disfruta la Comarca de las Encartaciones de un clima suave de tipo oceánico,  con lluvias suficientes para alimentar una cobertura vegetal  que enmarca un paisaje verde y jugoso durante todo el año. Este paisaje vegetal recubre una orografía accidentada, quizás la mas densa de toda Bizkaia, causa fundamental  que ha limitado el desarrollo de las comunicaciones.

Comarca de una rica historia, ésta ha dejado su impronta en un variado y destacado patrimoniotanto cultural como monumental. Poblada desde la Prehistoria,  como lo atestigua el arte rupestre de la Cueva de Arenaza en  Galdames, también muestra algunas  huellas de la presencia romana. En la Edad Media la comarca se pobló de Casas-torre y vio nacer a su dos villas: Balmaseda (1199) y Lanestosa (1287). Tuvo su propio Fuero, reuniendo a  sus Juntas Generales en  la Casa Torre de Abellaneda.  Desde el año 1400 su destino quedó definitivamente vinculado al Señorío de Bizkaia, aportando la riqueza económica de susferrerías, su comercio y su vino “txakolí”. Hoy en  día su cercanía al Gran Bilbao la ha convertido en una curiosa mezcla de comarca dormitorio y reserva ecológica.

Contiene una gran riqueza forestal con especies autóctonas como el encinar, hayedos y robledales. La fauna no es menos interesante: corzos, jabalíes, zorros ó tejones entre otras muchas especies. En Karrantza se asienta una importante colonia de buitres leonados. Y en el Parque Ecológico Bizkaia – también en Karrantza – se pasean osos, linces, ciervos, águilas, grullas y otras varias especies ibéricas.  Asimismo, el perro villano y la oveja latxa son especies autóctonas en revalorización. Las Cuevas de Pozalagua y su complejo cárstico son una joya de estalactitas excéntricas únicas en Europa.

Tiene por tanto un gran potencial de desarrollo naturalístico y turístico que ya está empezando a dar sus frutos. Bucólicos paisajes de Galdames, Sopuerta y Arcentales – las Encartaciones profundas – sembrados de caseríos, iglesias y casonas de indianos. Es así mismo zona de magnífica carne, embutidos y leche  con Label Vasco de Calidad. Sus hoteles con encanto y los agroturismos acogen a personas que buscan la quietud de una naturaleza singular a escasos kilómetros de Bilbao. Áreas recreativas y paseos naturalísticos se suman a un patrimonio artístico singular  que hace honor a su slogan turístico: Encartaciones,  Monumental  por  Naturaleza.

guia


LA OBRA
 «La amplia gama de posibilidades que ofrece el área geográfica de Las Encartaciones, que abarca desde la costa a la montaña, pasando por una diversidad de pueblos con una cultura particular y común a la vez,

hace que esta comarca sea plural y singular y asombre al visitante que la recorre.»
Julia Gómez Prieto tiene, como pocos, la capacidad de guiarnos de forma sencilla y amena por los
entresijos de la historia, el territorio, los atractivos turísticos y las gentes de la comarca. Ella ha hecho de
esta guía la mejor brújula para no perderse nada en sus próximas vacaciones. A través de las 120 páginas de esta guía viajaremos en el tiempo para conocer cada palmo de esta comarca vasca y disfrutar de sus municipios, pueblos, playas, gentes, cultura, patrimonio, tradiciones… en un viaje irrepetible.
En esta guía encontrarás:
• Rutas y actividades
• Cartografía detallada con mapas de la comarca y planos de sus principales poblaciones
• Información práctica sobre restaurantes, alojamientos, puntos de interés, transportes, carreteras…
  Y, lo más importante, una autora única que te descubrirá aspectos desconocidos, incluso para
muchos lugareños. ¡Déjate guiar!

FICHA DEL LIBRO

  • Título: Las Encartaciones ( Bizkaia)
  • Autor: Julia Gómez Prieto
  • Editorial Alhena Media. Barcelona
  • Colección: Muchoviaje. España comarca a comarca
  • 120 páginas. Edición Marzo 2005.

12.2.- Paseos por Balmaseda

  • Corrían los albores del año 1199, era un viernes 24 de enero –  en la sesta luna , dice el cronista – cuando D. Lope Sánchez de Mena – que era Señor de Bortedo –  dio el Fuero de Logroño a un lugar denominado Balmaseda , definiéndola  jurisdiccionalmente de sus alrededores y  otorgando privilegios forales a sus habitantes que ya entonces se dedicaban al comercio.
  • Todas las concesiones que le dio el Fuero, fueron  bien aprovechadas por la villa que supo medrar y generar un pequeño emporio en la Baja Edad Media. A ello hubo de ayudar la situación  estratégica con que la geografía había dotado a Balmaseda y sin duda alguna también la colonia de judíos  que habitaron en su Aljama hasta el año 1486 en que fueron expulsados.
  • Siendo el lugar una encrucijada de caminos entre Alava, Santander y Burgos, Balmaseda fue unapuerta esencial del  Señorío de Bizkaia  y lanzadera hacia el territorio castellano llegando a ser una villa – mercado en el Camino Real que unía la meseta y el mar Cantábrico. De ese comercio se nutrió Balmaseda y como villa de paso consolidó su Mercado, sus Gremios y su Aduana.
  • Los Balmasedanos han sido gentes laboriosas y emprendedoras en su tierra, que sin embargo, en determinadas épocas, no han dudado en cruzar el océano para desarrollar su vida. Los balmasedanos han estado presentes en todos los cargos, puestos y  actividades y – sobretodo – en todas las Américas. Así,Balmaseda es tierra de Indianos, personajes que han dejado su impronta en la propia villa mediante sus legados y fundaciones.
  • La apertura del Camino de Orduña – en el último tercio delsiglo XVIII –  supuso la pérdida de la actividad comercial y con el tiempo la desaparición de la Aduana. Tampoco el siglo XIX fue fácil. Guerras, epidemias y crisis económicas  encarnaron el final de un antiguo régimen histórico que ya no volvería más. Aparecen entonces nuevas formas demográficas, sociales y económicas. Aparece el Ferrocarril, auténtico balón de oxígeno para la Balmaseda de principios de siglo. Y todo el siglo XX, que  ya comenzamos a contemplar con una cierta perspectiva histórica. Se puede ver una descripción más detallada sobre el «marco histórico».

EL MEDIO GEOGRAFICO

  • La villa de Balmaseda se haya situada en la Comarca más occidental del Territorio Histórico de  Bizkaia,  que son Las Encartaciones. Es una zona de transición entre el País Vasco y la Montaña cántabra por el lado occidental, y entre la Depresión vasca y las tierras altas de la Submeseta norte, por el sur.  Dentro de la citada comarca, la villa de balmaseda se sitúa en el extremo Suroeste, prácticamente en el límite entre Bizkaia y las tierras burgalesas. El término  municipal limita con los de Arcentales, Sopuerta y Zalla, de Oeste a Este, y por el Sur con el Valle burgalés de Mena.
  •   Su Orografía, como la de toda la comarca encartada  es de tectónica alpina, con una gran influencia de los vecinos Pirineos. Es una zona de terreno montuoso, aunque sus altitudes no sean en general demasiado notorias. El municipio se ve afectado por las estribaciones de la Sierra de Ordunte y está rodeado por los montes Campazos, Nevera y Portugalejo al Norte y el Arbaliza al Sur. Todos ellos forman un auténtico arco en cuyo centro queda, casi cercada, la pequeña llanura que forman el Cadagua y su afluente el Abedular ó Kolitza.  La villa se halla al pie del Cerro Polo que,  con 250 metros, sirvió en tiempos de lugar defensivo apoyado con un castillo.
  • Su Clima es Oceánico, en su variedad vasco-cantábrica: inviernos suaves y veranos templados; con temperaturas medias superiores a los 12 grados y precipitaciones que pueden alcanzar los 1.000 mm anuales. Por ser esta una zona de valles, las oscilaciones térmicas  diarias son más marcadas que en la costa y lasnieblas muy frecuentes, especialmente las matinales.
  • Su Paisaje Vegetal es siempre verde y fresco, favorecido por las lluvias regulares y las temperaturas moderadas. El bosque natural que antiguamente fuera de robles, hayas y bortedos (o madroños) ha dejado paso a la landa de tojos y helechos que hoy conviven con el bosque repoblado generalmente de  pinos.
  • El término municipal está cruzado por el río Kadagua, antiguamente  llamado Salcedón, que naciendo en el Valle de Mena  va a morir en la Ría de Bilbao a la altura de Lutxana. Es un río de caudal suficiente y régimen regular pero con menos agua en verano. Todo el río está salpicado de presas que se usaban para mover molinos y ferrerías. A su paso por Balmaseda, baña el caserío urbano y está cruzado por cuatro puentes.
  • El Kadagua ve incrementado su caudal en Balmaseda por tres Arroyos: El Abedular que desciende del Monte Kolitza y muere junto a la Residencia; el Acebo, alimentado por otros tres arroyuelos, que discurre por detrás de S. Severino; el Tenerías que cruza el Barrio del mismo nombre y desemboca enfrente del Abedular. Se puede ver una descripción más detallada sobre el «medio geográfico».

DESCUBRIENDO BALMASEDA : 

LA ESTRUCTURA URBANA

  • Por su ubicación en un antiguo camino romano, en una vía de paso natural entre Bizkaia y la Meseta, Balmaseda responde al planteamiento de ciudad – camino medieval y por su función comercial será tambiénuna villa – mercado.
  • Una sola calle, la Vieja,  hoy denominada Bajera, formaba el núcleo primitivo de este hábitat. Era  al tiempo calle y camino. . El incremento  de tránsito pronto provocó la aparición de  una segunda arteria,  la calle de Enmedio, que fue llamada entonces Camino Real. Durante la Baja Edad Media una tercera vía acompañó a las anteriores, la Correría, cuyos aledaños ascendían hasta la falda del cerro o socastillo que tomó el nombre de calle de la Cuesta.
  • Estos cuatro viales intramuros, cortados por cantones transversales, convergían en sendas plazas principales ubicadas una en cada extremo de la población. En el lado norte, en la entrada desde Castro y Bilbao, la plaza del Mercado dominada por la iglesia de San Severino. En el lado sur, en la salida hacia el Valle de Mena y Burgos, la  plaza de los Toros,  luego llamada de los Fueros.
  • Esta sigue siendo la estructura urbana de la Balmaseda actual y su distribución es fácilmente perceptible en el deambular por la villa,   que en el siglo XIX vio desaparecer su castillo, las murallas y los restos de las Casas-torre. Se puede ver una descripción más detallada sobre el «encuadre urbano».

ARQUITECTURA MILITAR

  • Balmaseda estuvo rodeada de murallas, hasta mediados del siglo XIX,  en que se demolieron para ampliar el casco urbano. Con ellas desaparecieron las cinco puertas que tuvieron. Fue una villa de Casas-torre, todas ellas desaparecidas. Y tuvo un castillo en lo alto del Cerro Polo, que fue volado por los Carlistas en 1840, cuando abandonaron la villa.  Algunos de sus  restos arqueológicos forman hoy parte del llamado “Parque del Castillo». Se puede ver una descripción más detallada sobre la «villa monumental».

ARQUITECTURA RELIGIOSA

  • La iglesia de San Severino es en su interior de una excelente factura gótica, con tres naves abovedadas, mayor la central,  sostenidas por seis grandes  columnas. El ábside, de siete lados, tiene bóveda radial y elegantes vidrieras del siglo XIX. Las bóvedas son de crucería gótica cuyas claves llevan curiosos grabados. La portada principal, con rosetón, es la del brazo del crucero y está situada en un lateral que da a la plaza. Su gran arco apuntado entre dos contrafuertes presenta un parteluz presidido por una estatua  del Salvador, señal de su vocación jacobea. Junto a la otra portada situada a los pies de la iglesia, también con rosetón, se levanta la  esbelta torre  barroca, de mediados delsiglo XVIII, sobre un basamento gótico anterior. El campanario es ochavado con artística balaustrada delsiglo XVIII, así como los pináculos  barrocos  y los dos arcángeles que coronan las fachadas.
  • La joya de esta iglesia es la Capilla del Santo Cristo que fue  fundada, en 1535, por Juan de Urrutia, mercader  balmasedano afincado en Sevilla. Pertenece al estilo gótico tardío, de tipo ochavado y cierto aire a la catedral de Burgos. Fue  obra  de Juan de Rasines fechada en  1545. Su excelente retablo plateresco con  un Calvario de valiosas figuras por su  composición y expresividad es  atribuido al taller de Guiot de Beaugrant.
  • El Conjunto Monumental de Santa Clara  forma, hoy en día, una nueva seña de identidad de la villa, tras procederse a una profunda restauración y rehabilitación de sus elementos, cada uno de los cuales tiene ya una función concreta, muy diferente a la de aquella para la que fueron construidos. El antiguo Convento se ha reconvertido en un Hotel con Encanto; la preceptoría en residencia particular y la iglesia es sede actual del Museo de la Pasión Viviente.
  • El Convento de Santa Clara es una fundación indiana, se debe a Don Juan de la Piedra Verástegui, mercader balmasedano residente en Panamá,  que legó su fortuna en 1643 para fundar este Convento de Clarisas. Tuvo una saneada economía hasta el siglo XX. Las Clarisas lo clausuraron  el 16 de abril de 1984.  La fábrica del Convento se ha convertido hoy en un moderno hotel que ha sabido conservar  todos los elementos de valor del  mismo, mediante una gran  obra de restauración, llevada con mucho acierto y ajustada al estilo de la época;  ha permitido acristalar el patio , recuperar las celdas e instalar el restaurante en el antiguo refectorio conventual.  Se puede ver una descripción más detallada sobre la historia y economía de este convento en http://www.balmasedahistoria.com/08_convento.html.
  • La Iglesia de Santa Clara  está   adosada al convento, así  como a la antigua Preceptoría. Construida en mampostería, con la planta geométrica típica de los  carmelitas, su interior alberga una buena colección de retablos con obras de los siglos XVII y XVIII, de excelente trazado, realización e  imaginería. En el coro  un magnífico  Órgano barroco de 1777 añade  valor histórico y artístico al conjunto. En esta iglesia está instalado el Museo de la Pasión Viviente.
  • En la calle Bajera y mirando al río, está la Iglesia de San Juan Bautista del Moral, fundada en el siglo XV por Juan López de la Puente. Era antiguamente parroquia anexa a San Severino. Presenta una estructura modesta de nave única y es interesante sobre todo por su torre-campanario barroca, construida en la misma época que la de San Severino aunque de menor envergadura. Estuvo cerrada al culto durante varias décadas y en la actualidad, totalmente restaurada, es la sede del Museo de Historia de la villa.
  • La Ermita de San Sebastián del Monte Kolitza, es de construcción románica, en planta rectangular, con bóveda de cañón y ábside. Ha sido totalmente restaurada y es la única superviviente de las cinco ermitas que tuvo la villa. Cada mes de mayo se realiza una romería popular hasta esta ermita.

ARQUITECTURA CIVIL

  • El Ayuntamiento o Casa Consistorial se sitúa junto a la  parroquia de San Severino, con un sobrio edificio de magnífico estilo palaciego clásico  herreriano, fechado hacia 1745.  Un amplio pórtico de columnas forma su planta baja y da originalidad al mismo. Se asoma a la  Plaza de San Severino, antiguamente del Mercado, reurbanizada con ocasión del VIII Centenario.
  • Los Puentes  que enlazan orillas y caminos, eran esenciales en una villa cruzada por un río relativamente  caudaloso. Balmaseda tiene en el casco urbano tres puentes, pero el Puente Viejo, también llamado de la Muza, es sin lugar a dudas el más antiguo y de mayor valor de todos.  Este puente que  formaba parte del antiguo Camino de Castilla, unía el barrio extramuros  de El Cristo con el  de San Lorenzo ó  antigua judería,  permitiendo el acceso a la villa a través de las murallas y sirviendo para cobrar los derechos de Portazgo.
  • Es tradición que otro viejo puente,  muy anterior, servía de nexo para la antigua calzada romana que unía el Valle de Mena con el puerto de Flaviobriga; sobre él  pudo levantarse la  base del actual que parece remontarse al siglo XII, con la factura superior en madera. Así al menos lo acertó a ver y describir el viajero bohemio medieval León de Rosmital en el año 1466.
  • La construcción  actual – sobre el basamento del antiguo – no debe ser anterior al siglo XIV y el casetón ó torreón del siglo XV.  El Puente Viejo es el símbolo  de la villa y  el máximo distintivo de su identidad  Carece de tráfico rodado y su calzada está adoquinada.

ARQUITECTURA DOMESTICA CULTA

  • De las casonas y palacios  anteriores al siglo XIX aún subsisten dos bellos edificios en   Balmaseda. El Palacio del Marqués de Buniel, en la calle Bajera, es más conocido  por haber servido como sede de la Administración  de la antigua Aduana Real de Balmaseda. Se trata de una obra palaciega de planta rectangular con techumbre a cuatro aguas y gran patio abierto en el interior  El edificio de tres alturas,  en piedra sillería se adorna con bellos balcones forjados en hierro y los escudos de armas de los Horcasitas, sus antiguos propietarios y aduaneros.  Este edificio ha sido adquirido por el Ayuntamiento a sus últimos propietarios, la familia Arteche Arana.
  • El Palacio de los Urrutia, en la calle Correría, perteneció a esta familia de ilustre abolengo balmasedano y  data del año 1615, año en que Martín Ibáñez de Zalbidea construyó este palacio sobrio, sólido y  elegante.  Aún conserva en su fachada el viejo arco de entrada a la desaparecida Torre de Ahedo, que ocupaba antiguamente este solar, así como sendos escudos angulares.
  • Desde  1890 y con la  llegada del Ferrocarril a la villa, Balmaseda tuvo un resurgir urbano que se manifiesta en algunas fachadas, miradores y elementos de nueva planta. Algunas de ellas, auténticos palacetes , son casas unifamiliares , hoteles ajardinados con muros enverjados , a veces financiadas por indianos y sus capitales americanos  Así en  la calle de la Magdalena , se hallan dos de estas  preciosas construcciones que llamamos los Palacetes de La Magdalena.

ARQUITECTURA INDUSTRIAL

  • La Fábrica de Boinas la Encartada, fue una iniciativa indiana que Marcos Arena Bermejillo puso en marcha en el año 1892. Se situó en el Barrio del Peñueco -en la salida hacia Burgos – aprovechando un molino antiguo y un salto de agua que hacía mover la maquinaria. Esta, comprada en su mayoría en Inglaterra, forma – hoy en día- junto con la fábrica y el edificio de viviendas obreras, una joya de la arqueología industrial vasca. En 1995 dejó de funcionar para convertirse recientemente  en un Museo  Textil.

ARQUITECTURA POPULAR

  • Existen Caseríos  interesantes en  el barrio de Pandozales y otras caserías cercanas.
  • Escudos nobiliarios
  • Cabe destacar los diversos escudos que adornan las fachadas de  casonas y  edificios religiosos.  Como ejemplo se pueden citar los siguientes:

Escudo de la villa. Fachada del Ayuntamiento

Escudo de Juan de la Piedra, fundador del Convento de Santa Clara
Escudo de los Hurtado de Salcedo en la Plaza de San Severino
Escudo de los Orcasitas en el Palacio del Marqués de Buniel
Escudo de los Urrutia en su propio Palacio. 

 

COSTUMBRES Y TRADICIONES :

LA PASION VIVIENTE  

  • Balmaseda es una villa celosa de sus tradiciones y así lo demuestra el cariño con que celebra su Pasión Viviente. Con el espíritu de un origen en las epidemias del siglo XV, la Pasión se representa de forma viva desde 1890 y ha ido perfeccionándose con el paso del tiempo.  Representada entre los días de Jueves y Viernes Santo, la Pasión  de Balmaseda es un elemento vivo de gran valor artístico y sobretodo humano en el que intervienen 500 vecinos. Verhttp://www.viacrucisbalmaseda.com/
  • Durante la noche del Jueves Santo se representa » La Ultima Cena», » La Oración del Huerto» y » El Prendimiento de Jesús». El día de Viernes Santo, a las 9 de la mañana, comienzan a sonar los tambores de la Guardia Romana y todo está listo para la representación de los principales acontecimientos de la Pasión, con su punto álgido en la Crucifixión. Es de destacar la disciplina colectiva, el fervor, la sinceridad y la veracidad histórica que acompañan a este espectáculo.
  • Paralelamente al Vía Crucis viviente, se organizan actos como la exposición del Via Crucis en el Centro Cultural Municipal, las Misas Cantadas en la Parroquia de San Severino por la Coral Kolitza, procesiones con los pasos de San Juan, La Dolorosa, Ecce Homo, etc. Es de destacar asimismo la impresionante » Procesión del Silencio» que acompaña al Cristo del Cementerio.
  • Aunque los orígenes de esta Pasión viviente parecen remontarse a una epidemia de cólera en 1480, lo cierto es que la primera referencia documental a esta costumbre aparece por vez primera en documentos municipales de 1771. No se trata, por otra parte, de un espectáculo cerrado si no que año tras año van mejorándose y añadiéndose elementos y cuadros que tienden a realzar la veracidad y riqueza de la  representación.

FIESTAS POPULARES :

CARNAVALES

  • Los Carnavales de Balmaseda han adquirido desde hace años un carácter particular y su relevancia los convierte en los más interesantes dentro de la Comarca de las Encartaciones. Destaca el desfile de carrozas, la muestra de chistes y chistosos, los concursos de tostadas y de disfraces, todo ello animado con pasacalles, danzas, verbenas, etc.

MERCADO MEDIEVAL

  • En 1999 coincidiendo con la celebración del VIII Centenario, a la feria de artesanía celebrada tradicionalmente el día de San José, se sumó la escenificación de un Mercado Medieval. Fue tal el éxito de este Mercado que se ha convertido en un elemento tradicional e imprescindible del calendario festivo de la villa. Muy probablemente es el Mercado Medieval más conocido e importante del País Vasco.

SUBIDA AL MONTE KOLITZA

  • Se celebra cada año la víspera de la Pascua de Pentecostés. Se trata de una romería popular, hasta la ermita de San Sebastian del Kolitza. En torno a la ermita tiene lugar una comida campestre. Por la tarde la fiesta continúa  en el barrio de Pandozales y la tradicional bajada hasta Balmaseda.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN (16 de Julio)

  • El día 16 de Julio, tienen lugar las fiestas más tradicionales de la villa. Son conocidas principalmente por sus festejos taurinos, donde además de una novillada, se lidia una becerrada popular con la participación de las distintas cuadrillas de Balmaseda.

FIESTAS DE AGOSTO (Nuestra Señora, San Roque y San Roquillo)

  • En estas fiestas veraniegas, destacan entre otros actos, la Clásica Ciclista San Roquillo, la bajada de barcas por el río Cadagua, los fuegos artificiales, los partidos de pelota, etc.

SAN SEVERINO

  • El día 23 de Octubre, festividad de San Severino, Patrón de Balmaseda, se celebran las fiestas más populares y representativas de la Villa. Comienzan con el Txupinazo y el Pregón de Fiestas desde del Ayuntamiento. Dentro de esta celebración, tiene lugar la famosa FIESTA DE LAS PUTXERAS. Esta fiesta se ha convertido en algo esencial para todos los balmasedanos, que celebran el Concurso Mundial de Putxeras cada día 23 de Octubre.
  • Ese día todas las calles de Balmaseda se siembran de grupos, más o menos grandes, que, con cariño y entusiasmo atizan el carbón del puchero donde se hacen las alubias. Y es que la putxera tiene su propia cocina incorporada, quizás como una reminiscencia de aquel carbón de la máquina del tren donde comenzó todo. En torno a ese concurso gastronómico se organiza un programa festivo, variado y colorista con fanfarrias, pasacalles, deporte rural, danzas, romería etc. No en vano es la fiesta mayor de Balmaseda.

 
PASEAR POR BALMASEDA

Paseo urbano: Balmaseda Monumental

Punto de partida: Puente Viejo

Punto de término: Convento de Santa Clara

Itinerario :

  • 1.- PUENTE VIEJO (siglo XIII)

Antigua Puerta de muralla símbolo de Balmaseda.  Se cruza el barrio de San Lorenzo, en dirección a la calle Bajera

  • 2.- IGLESIA DE SAN JUAN

Siglo XV. Torre de 1732 y pórtico de finales del siglo XIX. Continuando por la misma calle

  • 3.- PALACIO DE BUNIEL

Siglo XVIII. Edificio de la Antigua Aduana. Bella fachada Se continúa por la calle Bajera hacia la plaza del Marqués y Plaza de  San Severino

  • 4.- IGLESIA DE SAN SEVERINO

Sigo XV. Fachadas y torre del siglo XVIII. Destaca la Capilla del Cristo con retablo del siglo XVI

  • 5.- AYUNTAMIENTO

Siglo XVIII. Amplio Pórtico y balconada Se cruza la plaza para seguir por la calle Correría

  • 6.- PALACIO DE URRUTIA, Siglo XVIII

Continuamos por la calle Correría, hasta la plaza de los Fueros y el barrio del Cubo

  • 7.- CONVENTO DE SANTA CLARA

Siglo XVII. Iglesia- Museo, retablos y órgano. Hotel

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Ruta Montañera: La Naturaleza en Balmaseda  

 

Punto de partida: Árbol Gordo
Punto de término: Barrio de Pandozales
Itinerario:

 

  • 1.- Desde el Árbol Gordo. Paseo de la Magdalena, el Castillo de la Piedra, La Herbosa
  • 2.- El Garmo
  • 3.- La Porqueriza. Área Recreativa
  • 4.- Kolitza. Ermita de San Sebastian y San Roque (siglo XIII) Refugio de montaña. La Nevera.
  • Descenso a través de la Porqueriza
  • 5.- La Garbea
  • 6.- Barrio de Pandozales
  • Paseos por los alrededores: Kolítza, Avellaneda, Karrantza

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BALMASEDA EN CIFRAS

Habitantes: 7.580

Comarca Histórica: Las Encartaciones
Subcomarca: Valle del Cadagua
Partido Judicial: Balmaseda, cabecera
Extensión: 22,3 kilómetros cuadrados
Coordenadas Geográficas:
Norte, 43º 11’ 45”
Este, 0º 29’ 40”
Altitud: 100 metros. Cerro Polo 250 metros
Densidad de Población: 340 habitantes por kilómetro cuadrado

 

 

NOTA:

  • Todas las informaciones aparecidas en este apartado corresponden al folleto turístico que , con textos de la Comisaria, se publicó con ocasión del VIII Centenario en 1999. Se han realizado las correspondientes actualizaciones.

12.1.- Balmaseda, una guía de visita

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INDICE

  • Balmaseda, una villa con mucha historia
  • A través de su historia urbana
  • El conjunto monumental
  • La arquitectura religiosa
  • La arquitectura civil
  • Balmaseda y sus tradiciones
  • Balmaseda en las Encartaciones

FICHA

  • Título: Balmaseda
  • Colección: Recuerda
  • Autor de textos: Julia Gómez Prieto
  • Editorial Everest. León
  • Fecha de publicación: Enero 1999, 64 páginas. 80 fotos. Mapa y Plano.

11.3.- Cursos de Doctorado: U. de Deusto

Cursos de Doctorado: 1995 – 1999

Estos cursos fueron impartidos por la Dra. Julia Gómez Prieto, en el Tercer Ciclo de Estudios de la Facultad de Historia de la Universidad de Deusto

El Clima del País Vasco a través de las Fuentes Históricas.
Curso 1995 – 96. Un crédito

El Montazgo y la Explotación Forestal en Bizkaia.
Curso 1995 – 96. Un crédito

Bilbao y su Ría : Hombre y Medio en una Geo – Historia peculiar
Curso 1996 – 97 . Dos créditos

Grandes Viajes marítimos de Exploración : siglos XVIII – XIX
Curso 1997 – 98 . Un crédito

El País Vasco a través de los Viajeros de antaño : ss. XVIII y XIX
Curso 1997 – 98 . Un crédito

Fuentes y Métodos de una Historia Local: Balmaseda 8 siglos de Historia.
Curso 1998 – 99 . Dos créditos

 

Nota.- Los textos de los Cursos se irán incorporando a esta Web.

11.2.- Conferencias en Balmaseda

1. Conferencias en la Asociación Zoko Maitea de Balmaseda

La Asociación de Amas de Casa y Consumidores Zoko Maitea es una Asociación voluntaria de carácter social que funciona a nivel local y sin ningún ánimo de lucro. Se constituyó como Asociación en febrero de 1989 siendo la segunda Asociación de Amas de Casa de Bizkaia y la primera de las Encartaciones. En un principio estaba constituida por unas 80 personas de la localidad y en la actualidad cuenta con más de 300 socias.

A lo largo de estos 13 años Zoko Maitea ha trabajado y trabaja por el desarrollo de la mujer y la mejora de su situación, tratando de cultivar sus habilidades personales y siguiendo ciertas pautas de superación cultural en el medio en que vivimos. Entre sus actividades se encuentran las formativo – educativas, como son las charlas, mesas redondas, conferencias, etc.

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CONFERENCIAS impartidas por  la Dra. Julia Gómez Prieto en la Asociación Zoko Maitea, siempre en torno al Día Internacional de la Mujer.

1995.- “La Mujer a través de la Historia de Balmaseda”
Asociación Zoko-Maitea de Balmaseda. 8 de Marzo.

1996.- » La Familia como elemento Demográfico y Social en Balmaseda,
a través de su Historia »
Asociación Zoko-Maitea de Balmaseda. 8 de Marzo.

1997.- “El VIII Centenario de la Fundación de Balmaseda “
Asociación Zoko-Maitea de Balmaseda. 8 de Marzo.

 

Nota.- Los textos de las Conferencias se irán incorporando a esta Web
2. Conferencias en el Ateneo Municipal de Balmaseda

1995.- «Enrique de Vedia y Goossens :  Político, Diplomático y Escritor»
Ateneo de Balmaseda. 24 de Enero.

1996.- «La Vida Cotidiana en una villa vizcaína  en siglos pasados»
Ateneo de Balmaseda.  24 de Enero.

1997.- «Santa Clara  entre 1666 y 1996: de Monasterio a Hotel»
Ateneo de Balmaseda. 23 de Enero.

1998.- «Las Obras Públicas en la Historia de Balmaseda»
Ateneo de Balmaseda.  22 de Enero.

1999.- «La Iglesia en los 8 siglos de Historia de Balmaseda»
Ateneo de Balmaseda.  14 de Enero.

11.1.- Exposiciones . Balmaseda: una historia local

El Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia, puso en marcha a comienzos de los años 1990, un programa  cuyo objetivo era el de profundizar en el conocimiento de la historia de las villas y las anteiglesias de Bizkaia, mediante investigaciones, publicaciones y exposiciones.

Anualmente se organizaba  una exposición sobre una localidad vizcaína,   que era presentada primeramente en Bilbao y más tarde trasladada al lugar protagonista del evento. Muestras hechas con todo interés, cariño y voluntad de rigor científico e ilusión.

Por ser Balmaseda la primera villa  que se fundara en Bizkaia, a ella se dedicó la primera de estas exhibiciones. Coincide, además, con la publicación de la obra “Balmaseda  S. XVI al XIX. Una villa vizcaína en el Antiguo Régimen “que siendo la tesis doctoral de su autora, Julia Gómez Prieto, se adaptó para su edición al gran público. Las dos exposiciones  llevaron por título: Balmaseda, una historia local (Tokiko historia). Ambas fueron organizadas y patrocinadas por el Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia.

Primera Exposición: en Bilbao  se celebró en la Sala de Exposiciones de la misma D.F.B., sita en la calle Maria Diaz de Haro 11. La Comisaria de la exposición fue  Begoña Candina  del  Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia. La Dirección científica, la Documentación y los Textos de la exposición fueron realizados por  Julia Gómez Prieto. La exposición tuvo lugar de Octubre a Diciembre de 1991.

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Segunda Exposición: en Balmaseda  se celebró en la Iglesia del Convento de Santa Clara. Comisariado, Dirección científica, etc. fueron realizadas por las mismas personas que lo hicieran en la primera exposición. La exposición tuvo lugar  desde  Enero hasta Marzo de 1992

Como Catálogo de ambas exposiciones se editó un libro de 124 páginas, en el que 5 expertos: Juan Manuel G. Cembellín, José Ángel Lecanda, Ignacio Acasuso, José Manuel Azcona y Julia Gómez Prieto redactaron 11 artículos sobre las diversas épocas históricas de la villa.

 

1.Balmaseda, una historia local (Tokiko historia).

Con este título se elaboró una publicación de 124 páginas en la que participaron cinco expertos sobre la villa encartada. Veamos el índice.

Presentación. Tomás Uribeetxebarria Maiztegi.
.Introducción. Julia Gómez Prieto.
.Los privilegios Reales y Señoriales obtenidos por Balmaseda
durante la Edad Media. Juan Manuel González Cembellín.
.Balmaseda y el Camino de Santiago. José Ángel Lecanda.
.La aljama judía de Balmaseda. Ignacio Acasuso.
.Páginas de la vida cotiana. Julia Gómez Prieto.
.Emigrantes, Indianos y fundadores. Julia Gómez Prieto.
.Paz y guerras. Julia Gómez Prieto.
.Hijos ilustres de la villa. Julia Gómez Prieto.
.Todo sobre raíles. José Manuel Azcona.
.Las industrias de repuesto. José Manuel Azcona.
.Balmaseda ante el siglo XXI. José Manuel Azcona.
.Índice de ilustraciones

.Ficha técnica

.Préstamo de materiales y objetos

.Agradecimientos.

Memoria histórica: 

Balmaseda, una villa con mucha historia

Situada en el límite jurisdiccional de Bizkaia y en una encrucijada de caminos entre las provincias de Alava, Santander y Burgos, Balmaseda siempre fue una puerta esencial del Señorío y punta de lanza de Bizkaia hacia Castilla. A esta situación determinante vienen a añadirse, además, las circunstancias de un relieve montañoso y el estar asentada la villa en las riberas de un río caudaloso.

Así Balmaseda se definirá como «villa de paso», lo cual determinará su importancia, primero como punto estratégico en las épocas de guerras, y más tarde como vía obligada para el comercio del Señorío y la comunicación entre la meseta y el mar.

Una orografía extremadamente montañosa apenas deja espacio para el desarrollo urbano de la villa y por supuesto limita sustancialmente su desarrollo agrícola, actividad que se ve obligada a ocupar precariamente las laderas de las montañas.

El sector primario, se podía pues calificar como deficiente, y la mayor parte de los productos de consumo como grano, pescado, carne, etc., debían importarse de fuera del municipio. El sector ganadero, por su parte, nunca tuvo una importancia excesiva, pues aunque existía ganado y no en pequeño número, nunca se desarrolló como explotación general intensiva; el ganado se ubicaba extramuros en las diversas caserías, en donde las reses solían alquilarse conjuntamente con las casas de labor.

Pero en ese mismo entorno balmasedano se había desarrollado un vasto arbolado natural que cubría las laderas de los montes y que propiciaba una excelente riqueza maderera y por ende, carbonífera.

Tenemos así una de las condiciones precisas para el surgimiento de lo que sería la actividad industrial más importante de la Balmaseda histórica: la ferrería. Las otras dos condiciones serían la abundancia natural de cursos de agua que facilitasen el movimiento de martinetes y por último, la relativa proximidad a las vetas de mineral.

Cuando el surgimiento de los Altos Hornos haga desaparecer la industria ferrera, Balmaseda encontrará el modo de seguir utilizando su riqueza forestal, derivando su actividad hacia la industria mobiliaria.

Al margen de la actividad ferrera, de la elaboración del cobre y el hierro, las restantes manifestaciones industriales en Balmaseda eran escasas. De cierta importancia fue la industria de paños de la que existen referencias hacia el siglo XV.

Al margen existían ciertamente pequeñas industrias en su mayor parte de índole familiar, que originaban toda una serie de oficios mecánicos, configurados en estructuras gremiales, similares a las existentes en Castilla. Esta pequeña industria artesanal suponía una economía «de repuesto», que dada su especial configuración, propiciaba que las cíclicas crisis económicas se mostrasen más amortiguadas. Uno de los más citados gremios balmasedanos fue el de curtidores, asentados en el actual barrio de las Tenerías fuera de las murallas de la villa.

De lo dicho se desprende por tanto que Balmaseda gozaba de un sector industrial terrero importante y de una agricultura deficitaria. Por tanto, necesita vender sus productos férricos y comprar sus vituallas alimenticias. Esto es, necesitaba organizar una actividad comercial, bien para la importación de bienes de consumo, bien para la exportación de productos manufacturados. Y esta actividad comercial se veía a su vez potenciada por la propia situación estratégica de la villa. Las lanas castellanas pasaban por Balmaseda para ser embarcadas hacia Flandes, y los productos europeos de contrapartida atravesaban Balmaseda en su camino hacia Castilla. Y tanto unas como otros pagaban considerables sumas por entrar en el Señorío y atravesar el puente Viejo.

El comercio asciende así al primer plano en la actividad económica de Balmaseda. Es esta una villa-mercado a la que acuden gentes de todo el contorno para comprar y vender, creando riqueza, trayendo sus productos y sus ideas.

La historia de Balmaseda ha sido sin duda de una gran riqueza. Desde épocas muy antiguas la villa fue disputada en las interminables guerras de banderías que asolaron el territorio vizcaíno. El Castillo y las murallas, hoy días desaparecidos ambos, nos hablan de un pasado turbulento en el que era necesario defenderse. Y la sociedad balmasedana, compartimentada y variada, vive un proceso de cambio paradigmático con la marcha de los siglos, donde vemos reflejada la propia dinámica de la sociedad del país.

Balmaseda ha estado presente desde siempre en la memoria de los historiadores. Su importancia histórica es incontestable, y sin duda su peso específico en el Señorío de Bizkaia fue a lo largo de los siglos mucho mayor de lo que es hoy en día.

Hay que citar aquí la memorable obra de D. Martín de los Heros, insigne balmasedano. Su recuento histórico, ejemplar por tantos motivos, amenísimo, ilustrado, hijo de una época, habla de la historia de la villa hasta principios del siglo XIX. Por ello cabe afirmar que acaso Balmaseda cuenta en este momento con uno de los estudios histórico más completos que se hayan realizado hasta la fecha para cualquier villa o población vizcaína.

Balmaseda sufrió un proceso lento pero brutal desde una época de relativo esplendor, en los siglos XV y XVI, pasando por momentos de estancamiento o de claro retroceso, en las centurias siguientes, hasta encontrar ya en la época contemporánea, un cierto resurgimiento económico.

Elementos cruciales del desarrollo histórico de la villa han sido los siguientes:

Su posición geo-estratégica ; que la sitúa en la entrada vizcaína del Camino Real desde Castilla, determinó y configuró su mercado, el comercio y la aduana.

Su marco geográfico ; en un entorno de montañas, ríos y bosques, con elementos vitales para la creación de ferrerías.

La calidad de sus gentes ; gentes laboriosas y emprendedoras, que cuando no encuentran su medio de vida en su lugar natal, no dudan en traspasar el mundo para desarrollar sus proyectos. Hay balmasedanos en el gobierno, en la corte, en la milicia, en el comercio andaluz, en las minas de América. Almirantes, capitanes, mercaderes, gobernadores de ultramar. Una riqueza de gentes que dan prestigio a su tierra y la ayudan con legados y fundaciones.

La llegada del Ferrocarril ; en un momento de aguda crisis económica, a finales de un siglo lleno de vicisitudes guerreras, la creación de esta línea que habría de sacar a la villa de su colapso económico y proporcionar le nuevas posibilidades de desarrollo.

A estos aspectos positivos se contraponen sin duda otros de signo contrario, que también conviene señalar:

La apertura del nuevo Camino Real por Orduña ; esta nueva vía de comunicación entre Castilla y el Señorío se abrió en la segunda mitad del s. XVIII. Balmaseda se opuso a él lo mejor que pudo, sin conseguirlo, pues suponía la desaparición de la Aduana y gran parte de su actividad comercial, como así sucedió.

Un difícil Siglo XIX ; esta centuria estuvo llena de guerras, epidemias y desgracias sin cuento. Un siglo que habría de encarnar de forma dramática toda la crisis del Antiguo Régimen pero también la aparición de las formas demográficas, sociales y económicas modernas.

A través de todos estos avatares Balmaseda ha llegado a ser lo que es hoy. Quien quiera entender el cómo y el por qué de esta querida villa encartada deberá asomarse irremisible mente al pozo de su rica historia. El presente hunde sus raíces en el pasado y entre ambos configuran un futuro prometedor.

Todos estos estudios históricos vienen de nuevo a resaltar el gran papel que tuvo Balmaseda fuera de los pequeños límites de su contorno municipal. Si la recuperación modesta de esta memoria histórica puede contri buir, de alguna manera, a que los balmasedanos de hoy se sientan orgullosos de su pasado, el esfuerzo habrá merecido la pena.

( Introducción del libro “ Una Historia Local “ . Diputación Foral de Bizkaia. Bilbao 1991. Texto de Julia Gómez Prieto )

Copyright 1991. Julia Gómez Prieto. Todos los derechos reservados

10.4.- Todo sobre Railes

Texto de José Manuel Azcona, Doctor en Historia,  en el libro » Balmaseda. Una historia local«. VV.AA. D.F.B.  Departamento de  Cultura. Bilbao 1991 pp. 97-108

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La aparición del ferrocarril en el siglo XIX fue una de las razones del empuje económico de la vieja Europa, convirtiéndose en no pocas ocasiones en el sector pautador de economías nacionales y sobre todo, locales.

Balmaseda no fue una excepción en este sentido, ya que la villa conocería a fines del pasado siglo un cierto resurgimiento comercial, resurgimiento que llegó a bordo de los trenes que se construyeron para su comunicación con zonas geográficas aledañas.

Así, el primer intento (1) ferroviario se dio en 1831, fecha ésta en la cual la Diputación vizcaína reconocía una vez más la ya histórica necesidad, que se remontaba a los inicios de la Edad Moderna, de enlazar Bilbao y Burgos para hacer más fluidas las relaciones mercantiles entre la capital del Señorío y Castilla.

Como Bilbao siempre había destacado por ser el punto de salida de los productos castellanos, se pensó esta vez llevar a buen término el proyecto a través de Balmaseda, enclave éste que ofertaba una geografía más accesible que Orduña, ciudad que también pretendía ser llave de paso en las comunicaciones entre Bizkaia y la meseta castellana. Finalmente, la obra no se hizo realidad por el elevado coste de las obras pero, sobre todo porque en 1833 comenzó la primera guerra civil carlista que aguó definitivamente el sueño valmasedano de ser enlace ferroviario de primera magnitud.

Cuando en 1845 se estaba proyectando la construcción de la línea férrea Madrid-Bilbao¬lrún, las aspiraciones de Balmaseda por no perder el tren de la modernidad volvieron a renacer. A tal fin, aquel año tuvo lugar una reunión en Avellaneda (2) para que el trazado alcanzase a la villa de Balmaseda y así contribuir al aumento de su riqueza y población, toda vez que los productos excedentarios de la villa, procedentes de sector agrícola-ganadero y maderero tendrían más fácil venta en el mercado español.

Sin embargo, cuando se hizo oficial el recorrido del trazado a través de Miranda de Ebro que conectaría Bilbao con Burgos, Balmaseda quedó excluida de nuevo de las rutas del ferrocarril, eligiéndose en cambio a Orduña como punto de enlace. De esta manera las Encartaciones quedaban aisladas de los centros activos del comercio no sin graves quebrantos. Así, por ejemplo, si en la cuenca del Cadagua el río activaba en los años de 1840 a 1855 quince ferrerías, dos de los cuatro martinetes de cobre de Balmaseda, otros dos de hierro en Zalla y Güeñes, varios molinos de dos o tres piedras amén de uno de cinco que actuaba como harinero, en 1886 y en parte motivado por este aislamiento ferroviario, tan sólo quedaban en pie algunos molinos y dos fábricas de papel (3).

No será hasta la construcción del trazado del llamado ferrocarril del Cadagua el momento en que la villa encartada figura como protagonista esta historia de carriles de hierro.

LA COMPAÑIA DEL FERROCARRIL DEL CADAGUA A SU PASO POR BALMASEDA 

 

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Expropiación de los terrenos para la construcción del Ferrocarril del Cadagua. J.P./C.P.

Por real orden de 8 de noviembre de 1888 se otorgaba a Ramón Bergé la construcción de la línea férrea que uniría Zorroza con Balmaseda. De esta manera, se pretendía dar al eje Bilbao-Balmaseda la importancia económica que tenía antes de construirse el ferrocarril de Tudela a Bilbao, facilitando la explotación del mineral en la zona encartada. El tendido ferroviario nacía en la estación de Zorroza, pasaba por Bilbao, Baracaldo, Güeñes y Zalla y terminaba en Balmaseda.

El nuevo ferrocarril de vía estrecha, que contó para su inicial explotación al más puro estilo capitalista, con una sociedad anónima, la llamada «Compañia del ferrocarril del Cadagua», un capital social de un millón de pesetas, y un número total de 58 suscriptores nacía en 1889 (4).

Pero además, el ferrocarril del Cadagua recibió asimismo dinero no recuperable de los ayuntamientos de Balmaseda, Zalla y Güeñes por un valor total de 127. 750 pesetas, de las cuales cien mil desembolsó Balmaseda (5).

En el primer año de explotación directa los resultados fueron altamente positivos, ya que tanto los buenos dividendos por tráfico de personas como por transporte de mercancía, animaron a los socios a seguir la explotación del negocio con ánimo firme.

Coincidiendo con la aparición de la Compañía ferroviaria de Zalla a Solares fundada el 28 de mayo de 1893, esta compañía se fusionaría con la Compañía de Cadagua y con la Compañía del Ferrocarril de Santander a Solares. La fusión se llevaría a efecto el 1 de mayo de 1893 (6) adoptando el nombre de Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao, cuya misión inicial era explotar la línea férrea que saliendo de la Capital Cántabra se dirigía por el Astillero a Solares. Se hacía cargo también de la línea férrea que, partiendo de la estación de Zorroza terminaba en la villa encartada de Balmaseda, así como de la construcción y futura comercialización de la línea que, partiendo de Zalla finalizase en Solares, continuando la línea del Cadagua.

De 1893 a 1913 al Ferrocarril de Santander a Bilbao recién fusionado, incrementará sus volúmenes de negocio tanto en el transporte de mercancías como en el de personas sobre todo en 1894, aunque este volumen aumentará en 1896 Y 1897 coincidiendo con la apertura definitiva de la línea Zalla-Solares el 6 de julio de 1896.

Hasta 1899 la nota característica de la explotación del ferrocarril de Santander a Bilbao fue la gradual finalización de los trazados, lo que hizo que este hecho actuara como elemento dinamizador del tráfico (7). Destaca en el conjunto de las tres líneas fusionadas el alto rendimiento del ferrocarril del Cadagua que tenía a Balmaseda como protagonista, y que proporcionaba el 43% de los ingresos totales, frente al 29% del tramo Zalla-Solares o el 20% del Santander-Solares. Pero además, la línea del Cadagua generaba menos gastos que la de Zalla a Solares.

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Correo 502. 1962. «Die Rhätische Bahn gestern & heute». Ez-special zum 100 Geburstag. 

En los ingresos totales de la Compañía de Santander a Bilbao destacaría una primera fase de 1895 a 1913 en la que 1907 podría ser considerado la fecha tope de la primera máxima expansión, ya partir de entonces habría que hablar de estancamiento hasta 1913. Asimismo los gastos en este período coinciden en su comportamiento con los ingresos (8).

Una segunda fase abarcaría desde 1913 hasta 1924, etapa que dibuja dos ritmos antagónicos con un fuerte auge hasta 1919 y su posterior estancamiento de esta fecha a 1924. La tercera fase abarcaría de 1924 a 1936 y también se caracteriza por un aumento del beneficio hasta 1928 y una caída del mismo hasta 1936. En este tercer período, el tráfico de viajeros se mantuvo estacionario desde 1920, descendiendo a partir de 1926 en parte provocado por la competencia de la carretera, que propició la rebaja en el billete de tren por lo que los ingresos descendieron en 1927.

Sin embargo, un año después, esta idea reduccionista de precios reportó beneficios a la empresa, al aumentar el número de viajeros y al ponerse de moda los billetes de ida y vuelta a precios reducidos en toda la línea, mientras que con anterioridad tan sólo existían en los trayectos Bilbao-Balmaseda y Santander-Liérganes. Esta medida tendente a atraer personal hizo que se mantuviera desde esa fecha el tráfico regular de viajeros hasta 1930. A partir de entonces el descenso tanto de pasajeros como de mercancías fue constante hasta 1936 año del comienzo de la Guerra Civil (9), a excepción del año 1935 que conoció cierto auge.

La Guerra Civil traería terribles consecuencias -como puede intuirse- para la línea. En los años cuarenta llegaría la reparación y acondicionamiento del material móvil y los raíles rotos por la contienda, a la vez que aumentó el número de viajeros como consecuencia de la escasez de combustibles para los vehículos de automoción. En los años cincuenta y sesenta la compañía vivirá procesos económicos diversos con oscilaciones variables que a veces se saldaron con ejercicios económicos desfavorables como consecuencia de la renovación del material ferroviario (especialmente locomotoras).

La década de los setenta tuvo que conocer malos momentos para el ferrocarril a Santander, motivados en parte por la crisis general que azotó al País Vasco sobre todo a partir de 1975. Y en la actualidad la dura competencia del transporte por carretera tanto de personas como de mercancías hace peligrar la futura viabilidad de esta línea férrea en la que Balmaseda siempre ocupó un lugar de primera magnitud.

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Locomotoras en Balmaseda. 1959. «Die Rhätische Bahn gestern & heute». Ez-special zum 100 Geburstag.

 

EL FERROCARRIL HULLERO DE LA ROBLA

El 15 de diciembre de 1889 el ingeniero Mariano Zuaznavar da a conocer la llamada «Memoria de La Robla» para la construcción de un ferrocarril que partiendo de las cuencas mineras de Matallana, Sabero y Valderrueda (en la provincia de León), atravesara el terreno carbonífero de Guardo, Cervera y Orbó (en Palencia) para unir después el ferrocarril de Asturias, Galicia y León con el ferrocarril de Santander y con la red vizcaína en Balmaseda, atravesando a su vez las provincias de Burgos y Santander.

Pronto el proyecto toma cuerpo cuando la llamada «Junta de Iniciadores» que apoyaba la idea de Zuaznavar -y previa constitución de la sociedad por acciones que daría vida al ferrocarril- ya había llegado a reunir en suscripción millón y medio de pesetas antes de finalizar 1889.

El 5 de enero de 1890 se otorga al ingeniero Zuaznavar el permiso gubernativo para la «construcción y explotación de una línea de transporte minero entre La Robla y Valmeseda». Al poco tiempo se abría la suscripción pública en el Banco de Bilbao y el 21 de abril de 1890 adoptaba formalidad jurídica la sociedad que se transformaría en «Compañía de F. C. Hullero de La Robla a Valmaseda» (10).

Llama la atención poderosamente que no hubiese participación de capital extranjero en el proyecto, tan frecuente en la Bizkaia de aquellos tiempos. La mayoría de los suscriptores a este ferrocarril eran industriales afincados en el Señorío, a los que verdaderamente interesaba la iniciativa de Zuaznavar en la medida que podrían conseguir mineral asturiano y castellano barato para su industria, mineral que entraría en el circuito habitual de la economía vizcaína a través de Balmaseda.

Podemos resumir la trayectoria económica del ferrocarril hullero en cuatro etapas (11). La primera abarcaría desde su fundación hasta 1901 con un fuerte crecimiento, un segundo ciclo de alza más moderada en los ingresos tendría su meta en 1914. Un tercer período recogería el atronador auge de los ingresos de la línea férrea hasta 1920, al que seguiría una caída en 1923 y por último una recuperación hasta 1935, con fuertes oscilaciones, agravadas por la llegada de le guerra civil española en 1936.

Durante todo este tiempo, Balmaseda tendría un papel decisivo en la configuración capitalista de la línea, sirviendo de punto de llegada y salida a su vez de importantes contingentes tanto poblacionales como de mercancías, conectando así a la villa encartada con los circuitos económicos mineros más importantes de finales del XIX y primer tercio del XX.

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Talleres del Tren de la Robla en Balmaseda. 1959. «Die Rhätische Bahn gestern & heute». Ezspecial zum 100 Geburstag.

A partir de 1940 la inflación comenzó a manifestarse como un parámetro constante de la economía. Además, en la década de los cuarenta el Ferrocarril de La Robla tuvo como característica esencial un crecimiento notable y proporcionado tanto de los ingresos como de los gastos auspiciados por el alza general de todo tipo de tarifas y precios que actuaba como medida de ajuste de las múltiples oscilaciones dinerarias ocurridas durante la Guerra Civil (12).

El fin de la contienda trajo consigo la reparación inmediata de los trazados más descompuestos y es precisamente en 1940 cuando se dan los primeros pasos para comprar locomotoras que suplan al menos momentáneamente a aquellas que han sido destruidas por los efectos bélicos.

Una vez que el servicio fue mínimamente normalizado la línea por la cual transcurría el Ferrocarril de La Robla conoció un inusitado incremento del número de viajeros. Este hecho se explica, por la escasez de combustible que caracterizaba aquella dura década de la posguerra. Por tanto, la ausencia de gasolinas y gasóleos paralizó el transporte por carretera, conociendo el tren épocas de dorado esplendor. Además, los traslados de población de unos lugares a otros así como la llegada de inmigrantes también incidirían favorablemente en ese auge.

En 1941 los talleres que el ferrocarril tenía instalados en Balmaseda se dedicaron de lleno a la reparación de locomotoras dañadas en la guerra, talleres que sufrieron aquel año los terribles efectos de vendaval del 15 de febrero que los destrozaron parcialmente (13).

Los años cincuenta no empiezan con buenos ejercicios mercantiles para la Compañía. Así, en 1950 el volumen de negocio descendió tanto en el número de mercancías como el de viajeros. En 1952, se inician en Balmaseda las obras de los llamados « Talleres de Balmaseda», cedidas en contrata a la Sociedad de Obras y Construcciones, con lo que la empresa ferroviaria iniciaba a partir de 1953 los planes definitivos de modernización del Ferrocarril de La Robla (14).

Sería a partir de entonces cuando un importante movimiento migratorio procedente de tierras leonesas y castellanas utilizaría el servicio de trenes de La Robla para trasladarse en el País Vasco, muchos de los cuales se instalaron en la villa encartada.

A mitad de los cincuenta el número de mercancías transportadas así como de viajeros seguía descendiendo aunque hacia esos años se había estabilizado la tendencia al declive. A partir de 1958 se produce la dieselización de la tracción terminándose con el reinado del vapor, aunque ello no daría motivo a la tan ansiada recuperación del Ferrocarril de La Robla (15) en la siguiente década. Y es que en los años sesenta se invirtieron importantes cantidades en la modernización de la línea, razón por la cual hubo ejercicios económicos de reducidos crecimientos y a veces pérdidas (16).

En 1970 se produce un fuerte incremento del tráfico de carbones motivado por una más favorable coyuntura en la cuenca minera de León que permitió la salida de este producto de calidades inferiores con lo que el Ferrocarril de La Robla vio mejorar momentáneamente su situación. Sin embargo, el panorama halagüeño duró bien poco, ya que el último ejercicio explotado por la Compañía en 1971 antes de pasar a depender de FEVE al año siguiente resultó ruinoso (17).

Así los desfavorables balances económicos y la falta de respuesta de la administración para sanear la empresa, anunciaban negros nubarrones. En efecto, un acuerdo del Consejo de Ministros de 7 de enero de 1972 abandonaba a la buena de Dios el futuro de la Compañía ferroviaria. Es por ello que a partir del 6 de marzo de aquel año FEVE se encargaría de administrar el ferrocarril de La Robla, integrándose progresivamente en los planes económicos de esta compañía estatal.

A partir de entonces, el tráfico de mercancías y viajeros continuó descendiendo. Así, a comienzos de 1980, las cifras barajadas, en ambos terrenos no llegaban a la mitad de las que se tenían en 1970. A pesar de todo desde 1972 se han realizado varias obras de interés. Primeramente, se utilizó parte del antiguo trazado entre Irauregui y el puente de esta población para la ampliación de la doble vía de Bilbao a Za ra milia. Esto motivó a partir de 1975 el cese del trayecto de Irauregui a Balmaseda, aunque la vía no haya sido retirada oficialmente. Desde entonces, los trenes procedentes de Bilbao circulan siguiendo el antiguo trazado del ferrocarril del Cadagua tal y como era norma común hasta 1911.

En 1986, los talleres de Balmaseda fueron reformados en profundidad, eliminándose el puente giratorio, las rotondas y los antiguos talleres de carpintería. Algunas pequeñas obras de adecuación se han hecho en la línea para adaptarla a los tiempos modernos, aunque en la actualidad no goza de la prosperidad de otras épocas teniendo que sufrir la dura competencia tanto del transporte de mercancías como de personas, que hoy en día se realiza mayoritariamente por carretera.

 

NOTAS:

l).- GOMEZ PRIETO, J.: Balmaseda siqlos XVI-XIX, Servicio de publicaciones de la Diputación Foral de Bizkaia, Bilbao, 1991, p. 255.

2).- GOMEZ PRIETO, Julia: op. cit. p. 255.

3).- GORBEÑA, V.: Proyecto de ferrocarril de Zorroza a Valmaseda. Bilbao 1886.

4).- ORMAECHEA, A.: Ferrocarriles en Euskadi: 1856- 1936, Bilbao, 1989, p. 748.

5). – ORMAECHEA, A. op. cit. p. 749.

6). – ORMAECHEA, A. op. cit. p. 753.

7).- ORMAECHEA, A. op. cit. p. 765.

8). -ORMAECHEA. A. op. cit. p. 762.

9). – ORMAECHEA, A. op. cit. p. 784.

10). – Los interesados en éste y otros aspectos de la fundación de esta línea pueden consultar el libro de Angel Ormaechea ya citado.

11). – ORMAECHEA, A. op. cit. p. 675.

12) .- FERNANDEZ LOPEZ, J. y ZAITA, C.: El Ferrocarril de La Robla, Madrid, 1987, p. 61.

13).- FERNANDEZ LOPEZ, J. Y ZAITA, C. op. cit. p. 62. Este huracán fue el mismo que derribó un tren de «Vascongados» en Zumaya, Causando 22 muertos y 90 heridos y que atizó el incendio de Santander.

14). – FERNANDEZ LOPEZ,J. y ZAITA, C.,op.cit.p. 66.

15) .- FERNANDEZ LOPEZ, J. Y ZAITA, C. op. cit. p. 68.

16) .- FERNANDEZ LOPEZ, J. Y ZAITA, C. op. cit. pp. 70 y ss.

17). – FERNANDEZ LOPEZ Y ZAITA, C. op. cit. pp. 76 Y ss.

10.3.- La Aljama y los judíos de Balmaseda

Texto del historiador balmasedano Ignacio Acasuso en el libro » Balmaseda. Una historia local«. VV.AA. D.F.B. Cultura. Bilbao 1991 pp. 33-41

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En 1999 Balmaseda cumplirá 800 años desde que en 1199 Don Lope Saenz de Mena les diera a nuestros antepasados las mercedes de población. Creemos que ha llegado el momento, sin duda inaplazable, de revisar la cuestión de la judería valmasedana o «aljama»

Dicho problema ya fue tratado con anterioridad por ilustres valmasedanos y vizcaínos, hemos de recordar a D. Martín de los Heros y su obra indispensable para todo valmasedano«Historia de Valmaseda», así como al recordado Ángel Rodríguez Herrero, erudito por vocación que desde su trabajo en el archivo de la Excma. Diputación de Bizkaia logró publicar un cuaderno bajo el título «Valmaseda en el siglo XV y la aljama de los judíos», donde recogía gran parte de la información que allá por los cincuenta se tenía de la historia bajo medieval de nuestra villa.

El resto de los trabajos han acudido a estas dos obras como fuente ineludible.

Hoy en día la «cuestión judía» esta siendo ampliada en muchos aspectos, atrás quedaron o han de quedar estereotipos rígidos, de pueblo judío como «pueblo usurero», «comerciantes sin escrúpulos»etc.

La investigación de los miles de documentos que se guardan en los diferentes archivos, no sólo los grandiosos como el de Simancas, Valladolid, Sevilla, etc., sino más bien los pequeños archivos municipales de también pequeños lugares repartidos por toda la geografía peninsular, y en especial de aquellos puntos donde según se creía «no había grandes grupos de población hebréa «. está mostrando a la comunidad judía como un grupo que se mezcló sin grandes traumas con los cristianos y moros de la Península Ibérica, y que al igual que ellos desempeñaron en el plano económico multitud de oficios y ocupaciones.

En esta línea de investigación, están apareciendo numerosos enclaves y aldeas con población judía dedicada a la agricultura y al pastoreo; estas aldeas están siendo localizadas en toda la cornisa cantábrica, muy cerca de nuestros límites provinciales con Cantabria y Burgos.

Es decir, hemos de pensar que muy probablemente las futuras investigaciones nos demuestren que ni la Cordillera Cantábrica era un lugar prohibido para los hebreos, ni la restrictiva legislación del Señorío de Bizkaia pudo controlar a todos y cada uno de sus labradores para saber si eran fieles a la Biblia o a la Torah de Moisés.

 

La Aljama de Balmaseda

 

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Concordia e Iguala que se hizo por esta noble villa de Valmaseda y por los Judíos que a la sazón habitaban en ella para que salieran fuera con arreglo a lo mandado por los Reyes Católicos..  1487. B.U./A.V.B. 

Parece localizarse entre los barrios de Las Tenerías (barrio de los curtidores)  y el de San Lorenzo.

Sus habitantes tuvieron propiedades repartidas por todo el término municipal; esto ya nos da una idea de que no era un «getho» cerrado, sino que, si bien como comunidad religiosa se localizaban en un lugar determinado, como valmasedanos se mezclaban con los «naturales» (1).

De hecho la reducción en las aljamas se debe a varias leyes de los Reyes Católicos para que vistos los problemas que se empezaban a dar entre cristianos y judíos, estos tuvieran unas mínimas garantías de supervivencia. Esto a su vez indica que hasta esta fecha en torno a 1480 gran parte de los judíos vivían entre la población cristiana.

En cuanto al origen de los primeros vecinos judíos de la villa no sabemos a ciencia cierta gran cosa. Todos los autores coinciden en ver como muy probable que fuera en época de la intervención de los Velasco de Castilla en las guerras banderizas de las Encartaciones. Este linaje que contaba con extensos dominios en la Merindad de Castilla habría introducido a los primeros judíos en la Villa.

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Carta Real en contra de ciertos vecinos. 1486, mayo. A.G.S. Reg.Gral. del Sello, fol. 204.

Personalmente me inclino a pensar que fue con anterioridad, aproximadamente a finales del Siglo XIII y primeras décadas del XIV, cuando la ruta lanera Burgos-Castro Urdiales estaba ya plenamente instituida. Sabemos que esta ruta atravesaba Balmaseda, y que en nuestra villa se efectuaba el depósito de paños y lanas. No es difícil suponer que, si en Burgos era la población judía quien controlaba gran parte del comercio lanero y lo mismo ocurría en Castro Urdiales, esta comunidad bien pudo ver en Balmaseda un punto idóneo para establecerse a modo de sucursal.

Lo que sí sabemos es que para 1474 bajo el reinado de Enrique IV, la aijama de Balmaseda era una de las más importantes de la Corona; un documento que recoge los importes que debían de pagar las aljamas en concepto de tributo al monarca la sitúa por encima de la de Burgos. En términos demográficos se calcula que había una población cercana al centenar de judíos. (2)

Es realmente muy extraño que suponiendo válidas estas cifras de población, no tengamos apenas noticias de los judíos de Balmaseda hasta la época de los primeros disturbios en la villa contra ellos, corriendo el año 1483.

Por estos años la situación de los judíos en Castilla empezaba a peligrar; sin duda buena culpa de ello tiene la política de unificación de los Monarcas Católicos. Esta unificación abarcaba tanto los aspectos políticos como los espirituales, «Unu ovile et unus pastor». Sus intentos de convertir a la religión cristiana tanto a moros como a judíos, responden a esa política.

Las Leyes de Conversión fueron sin duda el primer aviso; muchos judíos ante el temor de verse arrollados optaron por la conversión, de entre ellos algunos sinceramente y otros sólo en apariencia.

Esto mismo se hubo de dar en Balmaseda. Cómo explicar si no que en los primeros disturbios, el Concejo prohibiese la entrada en la villa de judíos casados, entendemos lógicamente que según el rito cristiano con cónyuges cristianos viejos.

Posteriormente en 1486 los judíos de Balmaseda fueron expulsados de la villa, a pesar de las cartas de protección que al efecto extendieron los Monarcas de Castilla. Los Reyes Católicos no darán el edicto de expulsión hasta seis años más tarde, esto es en 1492.

Esta situación atípica es la que nos debe hacer reflexionar sobre cuales pudieron ser las razones o motivos reales que condujeron a esta situación. Caro Baraja nos resume en dos, los tipos fundamentales de argumento que se esgrimía frente a las comunidades judías a finales de la Edad Media.

– Odio de carácter religioso: estas fobias por la religión y por los orígenes no cobrarán importancia hasta bien avanzado el siglo XVI, cuando se institucionalicen los estudios y probanzas de limpieza de sangre. Además los vizcaínos en esta época no se distinguían precisamente por su ortodoxia religiosa (3).

– Odio de carácter económico: la «usura».Si bien es cierto que suelen ser los judíos quienes se empleen como arrendadores, comerciantes, banqueros, etc., no hemos de olvidar que estos trabajos no los realizaban los cristianos por no tener experiencia en ellos y por ser considerados oficialmente «indignos «.

Además en nuestro caso particular no tenemos apenas ningún documento que nos hable de valmasedanos oprimidos por deudas a judíos, y vemos que las tierras que poseen fueron adquiridas a valmasedanos por procedimientos normales de compra-venta.

Me inclino a pensar que los judíos de Balmaseda trabajaron de tejedores, carpinteros, joyeros, curtidores (por eso el nombre de barrio de Las Tenerías), y claro está también de comerciantes y prestamistas; es decir, no debemos pensar que la aljama de Balmaseda era un gran centro hipotecario, que vivía de la presión sobre el comercio y sobre los valmasedanos. Hay miles de pleitos por deudas entre valmasedanos y vizcaínos y no son los judíos los protagonistas.

Resumiendo, soy partidario de ver en la población judía de Balmaseda un grupo bastante heterogéneo y bien imbricado en la sociedad valmasedana, grupo discreto y laborioso ( no se explica de otro modo que no se les cite en los documentos más que cuando se habla de pagar altas sumas, sin duda fruto de su buen hacer comercial).

Quizás en la explicación que los anteriores autores nos han dado, sin lugar a dudas se mostraba a los valmasedanos oprimidos, insultados y  molestados por los judíos, y a estos como usureros capaces de extraer la última gota del súbdito castellano; y en un arranque heroico de defensa de la religión habrían hecho causa común para arrojar de la villa a los corruptos y peligrosos infieles hebreos, aún a pesar de las leyes de protección de los Reyes Católicos.

Esta explicación que lleva en su Interior otros tintes no precisamente bajo medievales, quizás sea una respuesta imprecisa y poco fiel a lo que realmente ocurrió en nuestra villa en torno a 1486. Reconozco que el juego de lanzar hipótesis es sumamente arriesgado, y muy propenso a extraer conclusiones tan inoportunas como inciertas. Aún así correré el riesgo, pero eso sí, intentaré fundamentar al menos mínimamente cada desviación de la explicación llamémosla tradicional.

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Documento de acreditación de limpieza de sangre de Pedro Diez Muñoz. 1678. B.U./A.V.B. 

Puede que una gran parte de los judíos de Balmaseda se convirtieran cambiando su nombre y apellidos para no sufrir posteriores investigaciones (esta es una práctica muy común entre los conversos de Castilla).

De este modo y contando con el asentimiento del Concejo de Balmaseda los judíos conversos continuaron en sus trabajos y en su labor de impulso de la vida económica en nuestra villa. Según lo anterior la visión de orgullo (mal entendido a mi juicio), que se alegraba de haber expulsado a los judíos, antes incluso que los propios Reyes Católicos lo hicieran de la Corona en 1492, se tornaría por un positivo acuerdo entre hebreos y valmasedanos para simular una situación de cara al exterior ya la vez lograr que el comercio y el artesanado no desapareciese de la villa.

Los judíos a cambio de esta «vista gorda» del concejo habrían contribuido pecuniariamente a las arcas municipales, siempre faltas de efectivo. Hay un dato importantísimo que muchos autores han manejado, pero que a mi entender esconde una segunda lectura.

Me estoy refiriendo al «Inventario de los bienes raizes que hizo la villa de Valmaseda, en el año 1487» (4). Este inventario se hizo con objeto de evaluar las posesiones raices de los valmasedanos, incluyendo a los judíos «expulsados» un año antes, para sobre el total efectuar un repartimiento de «cuarenta y cinco mil maravedises» en concepto de llamamiento para la guerra contra los moros de Granada. En este inventario figuran en lista aparte los bienes de los judíos que retuvo el concejo.

¿Resulta una casualidad que la suma de estos bienes de los judíos sume la cantidad de «cuarenta y cinco mil cuatrocientos ochenta maravedises», cuando al Concejo le toca pagar «cuarenta y cinco mil»?

Para mi no hay coincidencia posible, sino más bien que una vez asimilados gran parte de los judíos, probablemente estos ofrecieron estas propiedades a modo de contribución a las arcas concejiles.

Hay otro elemento que nos obliga a poner en tela de juicio la veracidad de dicha lista de propietarios. ¿Cómo puede haber sólo doce propietarios judíos cuando diez años antes había aproximadamente un centenar de hebreos?

Otro dato, este quizás fruto del error del escribano que redactó el inventario, en el Folio CCCXXVI dice: «parral en Vañares que fue y es de Raby Samuel…» ¿Cómo puede ser de Raby Samuel si ha sido expulsado hace ya un año?

Es decir, tenemos una serie de datos que no encajan en el esquema tradicional. Como en todo estudio histórico estas dudas sólo se resuelven con la lectura pormenorizada de cada rastro material, escrito o arqueológico que vaya apareciendo.

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«Bjenes casas de los judíos que merco el concejo de la villa de Valmaseda». Ed. Facsimil de Ángel RODRIGUEZ HERRERO.

Quizás se acabe demostrando o más bien confirmando que los valmasedanos fuimos los más prematuramente intransigentes de entre los lugares que convivieron con población hebrea; o quizás se demuestre lo contrario, y esto es que Valmaseda supo acoger y convivir con un pueblo dotado para el comercio y para el trabajo artesano; villa que a la vez supo proteger a estos otros «valmasedanos» contra las envidias y odios de otras gentes exteriores.

Hubo épocas, no muy lejanas por desgracia, en las cuales el exterminio de todo aquello que oliese a judío era motivo de orgullo. Pero hoy en día las minorías del Siglo XXI hemos de ver en estas minorías de todas las épocas, un pueblo que luchó y lucha por la supervivencia, dando lo mejor de sí mismos, sin importarles quienes fuesen sus gobernantes.

NOTAS:

1).- En la Baja Edad Media el término «judio» no designaba a una raza sino a una religión.

2).- Esta cifra tiene su base en la cantidad asignada a la aljama de Balmaseda para el repartimiento a pagar al rey Enrique IV en 1474, en ella se le asigna «mil e cien maravedis «, y se cree que cada vecino o cabeza de familia pagaba 50 maravedis, de lo que se obtiene una cifra de 22 vecinos, y aplicando a este número el indice de conversión de 4,5 hab./vec., índice sin duda conservador, nos daría una cifra de unos 99 habitantes.

3).- Se conservan varias quejas y amonestaciones de la reina Isabel de Castilla a la población y clérigos vizcaínos por permitir el amancebamiento incluso entre los clérigos.

4). – Copia de este inventario se puede consultar en la obra de Rodríguez Herrero «Valmaseda en el Siglo XV…. »

BIBLIOGRAFÍA

MARTÍN DE LOS HEROS: Historia de Valmaseda. Bilbao 1978.

RODRIGUEZ HERRERO, A.: Valmaseda en el Siglo XV y la aljama de los judíos. Bilbao 1947.

CARO BAROJA, J.: Los judíos en la España Moderna y Contemporánea. Madrid 1978.

CANTERA BURGOS, F.: Las juderías medievales del País Vasco. 1971.

ORTIZ REAL, J.: Los judíos de Cantabria en la Baja Edad Media. Santander 1986.

SICROFF, A.: Los estatutos de limpieza de sangre.1985.