01.- Presentación

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Bienvenido a esta página Web temática dedicada a mostrar la Historia de Balmaseda en la Edad Moderna, a través de la vida diaria  de los hombres y mujeres  que han sido los  actores reales e indiscutibles,  en la historia de esta villa vizcaína, que en 1999 celebró su 800 cumpleaños.  No es una historia al estilo tradicional; pretende más bien ser una historia viva y real, que nos sitúa en cada tiempo y lugar concreto  de la  intrahistoria de esta villa. Se ha querido narrar el nacimiento, la vida, la educación, los amores, el trabajo, los combates, la muerte de estos hombres y mujeres; descubrir su manera de alimentarse y de vestir, sus creencias, sus ideales, sus diversiones. etc.

Es, por tanto, una historia local y social en el más amplio sentido de la palabra, investigada y escrita con pasión, de manera que pueda enganchar tanto al lector ocasional como al investigador erudito.  Aunque sea una página Web que presenta el trabajo personal de una historiadora , los auténticos protagonistas de ella  son todos los balmasedanos de ayer y de hoy,  que  han contribuido a construir su historia , tanto  a nivel individual como colectivo.

Pero, ante todo, esta página Web quiere  ser un portal expansivo,  en continuo desarrollo, puesto que  es nuestra intención ir incorporando  sucesivamente nuevos materiales, hasta completar todo lo publicado – en libros, revistas, conferencias y varios – por la autora, así como bastantes investigaciones aún inéditas y trabajos futuros. Al mismo tiempo se exponen metodologías y herramientas de trabajo  histórico que pueden ser útiles a cuantos sientan las Ciencias Históricas  y se adentren en el noble oficio de investigador.  Por ello, estando  los contenidos de esta página Web agrupados en diferentes temas,  hemos creído conveniente mostrar en uno de ellos,  la referencia  cronológica sobre el oficio de historiadora de quien lo ha escrito.

En el actual año 2016,  se cumplen  44 años que – con diversas lagunas temporales – he dedicado a la historia de Balmaseda. Fruto de esos años es cuanto queda expuesto en el apartado   “Cronología de la Investigación” que el lector encontrará en esta Web.  Un total de 6 libros, 10 separatas de revistas y congresos históricos, 3 cursos de Doctorado en la Universidad de  Deusto, 8 conferencias en Balmaseda,  2 vídeos y el  Comisariado  del  8º Centenario de la Fundación de la Villa, han sido el fruto de mi dedicación a este municipio encartado. Aún conservo  bastante material inédito sobre el tema,  pendiente de  investigar, labor que he retomado con ilusión una vez alcanzada  la  jubilación de mi actividad universitaria.

Actualmente, cuando varios de los libros antes citados están ya agotados,  creo que ha llegado la hora de publicar  mis trabajos en la red, tanto por las razones que ya he expuesto  como  por su utilidad  a todos los niveles.

Saludo con afecto a  todos cuantos se asomen a estas páginas, y espero su asidua visita,  para  que disfruten con la identificación de  lo que ya conocen y descubran con curiosidad o asombro  lo que desconocen  sobre la villa vizcaína de Balmaseda.

Julia Gómez Prieto / Doctora en Historia Moderna / Profesora Emérita de la Universidad de Deusto. Bilbao

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Recensión a la publicación de la Tesis Doctoral 

Por José Manuel Azcona Pastor. Profesor Titular de Historia Contemporánea. Universidad de Deusto

Balmaseda, siglos XVI-XIX .  Una villa vizcaína en el Antiguo Régimen .Julia Gómez Prieto. Ediciones de la Diputación Foral de Bizkaia. 412 págs. Bilbao. 1.991.

Atraídos como coleópteros por el destello de pasados movimientos nacionalistas de gloriosas hazañas, insurrecciones carlistas, industrialización o enconadas defensas del sistema foral, los historiadores vascos han olvidado frecuentemente asuntos sin los cuales no se distingue entre el matorral de acontecimientos, la esencia explicativa del pasado.

Acostumbrados los lectores a digerir historias hechas a veces a troquel que repiten hasta la saciedad los argumentos antes citados, se sorprenden cuando una nueva manera de entender el ayer vasco, en forma de libro , cae en sus manos. Esto es, al menos, lo que a nosotros nos ha ocurrido al leer el trabajo de la profesora Gómez Prieto, que resucita para la historiografía vasca, el buen hacer de historiar los acontecimientos locales.

En efecto, hacía mucho tiempo que no se veían por los círculos habituales de la ciencia histórica, monografías de sumo rigor metodológico, con argumento de historia local de fondo. Es por ello que la obra de Julia Gómez, que en su día se defendió como tesis doctoral en esta Universidad de Deusto, es de agradecer. Y ello es así , porque este género histórico – salvo honrosas excepciones – ha sido a menudo cultivado por inexpertos de todo tipo, eruditos variados, boticarios de pro o secretarios de ayuntamiento, quienes , casi siempre, procrearon novelones rosas llenos de anecdotarios, proezas y hombres ilustres, de tal o cual villa o pueblo llano.

No es este el caso, sin duda, del trabajo que aquí comentamos, que desde un sólido quehacer metodológico, comienza situando al lector en el marco geo – histórico de la villa vizcaína, para después introducirle en los vaivenes de la población balmasedana durante el Antiguo Régimen. No se olvidan las relaciones sociales en la villa y la incidencia en las mismas de los grupos de poder. Como tampoco se dejan de analizar las actividades económicas que hicieron de este enclave del Señorío, un importante bastión financiero en la Edad Moderna.

Un capítulo de conclusiones, además de una cuidada selección de fuentes documentales, bibliografía, estadísticas, cuadros, gráficas y mapas, cierra este libro que, pese a contar con 404 páginas – siempre bien documentadas – se lee con suma facilidad. Y ello es así por el cuidado que la autora ha puesto en hacer un texto fácilmente digerible ( tarea a veces difícil ), sin que por ello desmejore en nada el carácter científico del conjunto, al cual describimos como un auténtico ” trabajo de chinos» , por su laboriosidad.

Por  tanto, consideramos muy valiosa la aportación total del libro de esta profesora de Deusto, que no hace sino poner de manifiesto la importancia de la historia local. Al fin y a  la postre, de estudios de este tipo, sobre ámbitos geográficamente reducidos, se nutre la macro-historia para hacer sus consideraciones generales.

Bilbao 1992

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01.1.- Preámbulo

Balmaseda una villa con mucha historia

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Situada en el límite jurisdiccional de Bizkaia y en una encrucijada de caminos entre las provincias de Álava, Santander y Burgos, Balmaseda siempre fue una puerta esencial del Señorío y punta de lanza de Bizkaia hacia Castilla. A esta situación determinante vienen a añadirse, además, las circunstancias de un relieve montañoso y el estar asentada la villa en las riberas de un río caudaloso.

Así Balmaseda se definirá como «villa de paso», lo cual determinará su importancia, primero como punto estratégico en las épocas de guerras, y más tarde como vía obligada para el comercio del Señorío y la comunicación entre la meseta y el mar.

Una orografía extremadamente montañosa apenas deja espacio para el desarrollo urbano de la villa y por supuesto limita sustancialmente su desarrollo agrícola, actividad que se ve obligada a ocupar precariamente las laderas de las montañas.

El sector primario, se podía pues calificar como deficiente, y la mayor parte de los productos de consumo como grano, pescado, carne, etc., debían importarse de fuera del municipio. El sector ganadero, por su parte, nunca tuvo una importancia excesiva, pues aunque existía ganado y no en pequeño número, nunca se desarrolló como explotación general intensiva; el ganado se ubicaba extramuros en las diversas caserías, en donde las reses solían alquilarse conjuntamente con las casas de labor.

Pero en ese mismo entorno balmasedano se había desarrollado un vasto arbolado natural que cubría las laderas de los montes y que propiciaba una excelente riqueza maderera y por ende, carbonífera.

Tenemos así una de las condiciones precisas para el surgimiento de lo que sería la actividad industrial más importante de la Balmaseda histórica: la ferrería. Las otras dos condiciones serían la abundancia natural de cursos de agua que facilitasen el movimiento de martinetes y por último, la relativa proximidad a las vetas de mineral.

Cuando el surgimiento de los Altos Hornos haga desaparecer la industria ferrera, Balmaseda encontrará el modo de seguir utilizando su riqueza forestal, derivando su actividad hacia la industria mobiliaria.

Al margen de la actividad ferrera, de la elaboración del cobre y el hierro, las restantes manifestaciones industriales en Balmaseda eran escasas. De cierta importancia fue la industria de paños de la que existen referencias hacia el siglo XV.

Al margen existían ciertamente pequeñas industrias en su mayor parte de índole familiar, que originaban toda una serie de oficios mecánicos, configurados en estructuras gremiales, similares a las existentes en Castilla.

Esta pequeña industria artesanal suponía una economía «de repuesto», que dada su especial configuración, propiciaba que las cíclicas crisis económicas se mostrasen más amortiguadas. Uno de los más citados gremios balmasedanos fue el de curtidores, asentados en el actual barrio de las Tenerías fuera de las murallas de la villa.

De lo dicho se desprende por tanto que Balmaseda gozaba de un sector industrial terrero importante y de una agricultura deficitaria. Por tanto, necesita vender sus productos férricos y comprar sus vituallas alimenticias.

Esto es, necesitaba organizar una actividad comercial, bien para la importación de bienes de consumo, bien para la exportación de productos manufacturados. Y esta actividad comercial se veía a su vez potenciada por la propia situación estratégica de la villa.

Las lanas castellanas pasaban por Balmaseda para ser embarcadas hacia Flandes, y los productos europeos de contrapartida atravesaban Balmaseda en su camino hacia Castilla. Y tanto unas como otros pagaban considerables sumas por entrar en el Señorío y atravesar el puente Viejo.

El comercio asciende así al primer plano en la actividad económica de Balmaseda. Es esta una villa-mercado a la que acuden gentes de todo el contorno para comprar y vender, creando riqueza, trayendo sus productos y sus ideas.

La historia de Balmaseda ha sido sin duda de una gran riqueza. Desde épocas muy antiguas la villa fue disputada en las interminables guerras de banderías que asolaron el territorio vizcaíno. El Castillo y las murallas, hoy días desaparecidos ambos, nos hablan de un pasado turbulento en el que era necesario defenderse.

Y la sociedad balmasedana, compartimentada y variada, vive un proceso de cambio paradigmático con la marcha de los siglos, donde vemos reflejada la propia dinámica de la sociedad del país.

Balmaseda ha estado presente desde siempre en la memoria de los historiadores. Su importancia histórica es incontestable, y sin duda su peso específico en el Señorío de Bizkaia fue a lo largo de los siglos mucho mayor de lo que es hoy en día.

Hay que citar aquí la memorable obra de D. Martín de los Heros, insigne balmasedano. Su recuento histórico, ejemplar por tantos motivos, amenísimo, ilustrado, hijo de una época, habla de la historia de la villa hasta principios del siglo XIX.

Por ello cabe afirmar que acaso Balmaseda cuenta en este momento con uno de los estudios histórico más completos que se hayan realizado hasta la fecha para cualquier villa o población vizcaína.

Balmaseda sufrió un proceso lento pero brutal desde una época de relativo esplendor, en los siglos XV y XVI, pasando por momentos de estancamiento o de claro retroceso, en las centurias siguientes, hasta encontrar ya en la época contemporánea, un cierto resurgimiento económico.

Elementos cruciales del desarrollo histórico de la villa han sido los siguientes:

Su posición geo-estratégica; que la sitúa en la entrada vizcaína del Camino Real desde Castilla, determinó y configuró su mercado, el comercio y la aduana.

 Su marco geográfico; en un entorno de montañas, ríos y bosques, con elementos vitales para la creación de ferrerías.

La calidad de sus gentes; gentes laboriosas y emprendedoras, que cuando no encuentran su medio de vida en su lugar natal, no dudan en traspasar el mundo para desarrollar sus proyectos. Hay balmasedanos en el gobierno, en la corte, en la milicia, en el comercio andaluz, en las minas de América. Almirantes, capitanes, mercaderes, gobernadores de ultramar. Una riqueza de gentes que dan prestigio a su tierra y la ayudan con legados y fundaciones.

La llegada del Ferrocarril; en un momento de aguda crisis económica, a finales de un siglo lleno de vicisitudes guerreras, la creación de esta línea que habría de sacar a la villa de su colapso económico y proporcionar le nuevas posibilidades de desarrollo.

A estos aspectos positivos se contraponen sin duda otros de signo contrario, que también conviene señalar:

La apertura del nuevo Camino Real por Orduña; esta nueva vía de comunicación entre Castilla y el Señorío se abrió en la segunda mitad del s. XVIII. Balmaseda se opuso a él lo mejor que pudo, sin conseguirlo, pues suponía la desaparición de la Aduana y gran parte de su actividad comercial, como así sucedió.

Un difícil Siglo XIX; esta centuria estuvo llena de guerras, epidemias y desgracias sin cuento. Un siglo que habría de encarnar de forma dramática toda la crisis del Antiguo Régimen pero también la aparición de las formas demográficas, sociales y económicas modernas.

A través de todos estos avatares Balmaseda ha llegado a ser lo que es hoy. Quien quiera entender el cómo y el por qué de esta querida villa encartada deberá asomarse irremisible mente al pozo de su rica historia. El presente hunde sus raíces en el pasado y entre ambos configuran un futuro prometedor.

Todos estos estudios históricos vienen de nuevo a resaltar el gran papel que tuvo Balmaseda fuera de los pequeños límites de su contorno municipal. Si la recuperación modesta de esta memoria histórica puede contribuir, de alguna manera, a que los balmasedanos de hoy se sientan orgullosos de su pasado, el esfuerzo habrá merecido la pena.

(Introducción del libro “ Una Historia Local “ . Diputación Foral de Bizkaia. Bilbao 1991. Texto de Julia Gómez Prieto)

04.1.- Archivos Historicos

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La base documental de este estudio ha sido abundante y numerosa, tanto en cantidad como en calidad. Amplias fuentes en cuanto a los aspectos a tratar, con un gran espectro cronológico —el documento más antiguo trabajado es de 1479 y los datos seriados comienzan en 1528— y además en un excelente estado de conservación.

La villa de Balmaseda ha sabido, a través del tiempo, conservar intacto este patrimonio inapreciable de su historia. A pesar de la destrucción que sufrió la villa con la invasión francesa, el Archivo Parroquial se preservó del pillaje y las llamas, escondiéndolo en la torre de San Severino; lo que no se cita es el lugar donde se pudieron proteger los Fondos Municipales.

Las máximas joyas de estos archivos las constituyen las series completas de Libros Parroquiales,( A.P.B. ) con los datos demográficos de Bautizados, Casados y Finados, a partir del año 1528; así como los libros de Acuerdos y Elecciones, Decretos y Cuentas de Propios del Ayuntamiento ( A.M.B. ) que principian en 1530. Todos ellos en excelente estado de consulta y sin apenas lagunas cronológicas.

Pero en el trasfondo de esta amplia base documental, es importante señalar la desaparición de considerables e interesantes fondos de archivo, que don Martín de los Heros consultó personalmente para su Historia de Balmaseda, y cuyo extravío se supone posterior al año 1848, fecha en la que terminó su trabajo.

Del Archivo Parroquial han desaparecido: Libros de Orras; Autos de Visita; Obitos; Cofradías; Aniversarios; Testamentos y Libros de Fábrica (sólo queda uno) de ambas iglesias. Asimismo, del Archivo Municipal se han perdido: Libros de Montes; Remates de Abastos (queda uno); Romaneo de Carnes (idem.); Cuentas de Taberna; Sisas; Caminos; Caja y Reparos; así como los Reales Privilegios de la Villa, cuyos textos originales fueron copiados, afortunadamente, a finales del s. XVIII.

En cuanto a Archivos privados en Balmaseda, se han consultado el Convento de Santa Clara ( A.C.S.C. ) y los depósitos familiares de los LLaguno, Vedia y Villar. De estos se han utilizados con preferencia los Libros de Administracion de Cuentas y Libros de Ferrerias.

En los Archivos Vizcaínos se ha trabajado el Archivo General del Señorío de Vizcaya ( A.G.S.V. ) el Archivo Historico de Protocolos de Vizcaya ( A.H.P.V. ) y el Archivo del Corregimiento ( A.C.V. ). En los Archivos Nacionales el Archivo Historico Nacional ( A.H.N. ) ha sido el mas importante. En menor medida el Archivo de la Real Chancilleria de Valladolid ( A.R.Ch.V.) y el Archivo General de Simancas ( A.G.S. ).

De Archivos Eclesiásticos, en menor medida se han trabajado los dos Archivos Catedralicios de Burgos  y de Santander y el Archivo Silveriano de Burgos. Por ultimo dos fuentes esenciales como la Real Academia de la Historia y la Biblioteca Nacional, ambas en Madrid.