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02.3.- Villa Monumental

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Balmaseda fue una villa monumental. Dentro de la estructura urbana ya definida, fueron construyéndose a lo largo de los siglos, edificios de gran interes, tanto civiles como religiosos, que dieron a la población ese carácter monumental, hoy por desgracia desaparecido. Balmaseda estaba rodeada de murallas, que partiendo del Castillo bordeaban la villa totalmente por ambos flancos hasta el río. Además de su misión defensiva, en caso de guerra, los muros protegían a la población de las temibles crecidas, aluviones y avenidas del río Kadagua. Eran además la gran barrera que aislaba la villa de todos los contagios, pestes y epidemias, ante las cuales, las puertas se cerraban a cal y canto al paso de cualquier forastero.

Estas murallas tenían de trecho en trecho, pequeñas torres o castilletes, para hacer las islas o guardias. Cinco grandes puertas flanqueaban el paso hacia el interior (13). Eran estas:

Puerta de la Virgen de la Gracia: en el antiguo camino de San Roque, el llamado Camino de Usera y Valle de Carranza.

Puerta de Jesús Nazareno: en la entrada del Camino Real de Burgos, junto al llamado Campo de las Monjas.

Puerta de San Lorenzo: es la única superviviente . Daba paso al antiguo Camino de Castilla, a través del Puente Viejo, en cuyo centro forma un torreón con templete.

Puerta de Ntra. Sra. de la Leche: se abría sobre el río y estaba situada junto al Matadero actual.

Puerta de Ntra. Sra. del Buen Suceso: en la salida hacia Bilbao y Castro Urdiales, muy cerca de San Severino, cerraba la antigua Plaza del Mercado.

A mediados del s. XIX se demolieron puertas y murallas con el fin de ensanchar los caminos y salidas, y dar una expansión natural a la villa.

Por lo que respecta al castillo, es poco lo que se puede decir. Tenía forma rectangular, con lados de 40 por 28 pies, barbacana y patio de armas. Sus muros eran gruesos y sólidos. A finales del s. XVIII ya se encontraba en ruinas, si bien los Carlistas lo reconstruyeron como defensa en 1835. Cinco años más tarde, al terminar la guerra, fue demolido definitivamente. Sus buenas piedras fueron utilizadas para arreglar el Ayuntamiento y algunas otras construcciones (14).

Los puentes, que enlazan orillas y caminos, eran esenciales en una villa cruzada por un río relativamente caudaloso. El más antiguo y de mayor valor es, sin duda el llamado Puente Viejo o de San Lorenzo, por donde es tradición que pasaba la antigua calzada romana del Valle de Mena.

Es este puente de bellísima traza medieval, con arco central muy elevado, y otros dos arcos más, muy pequeños, a ambos lados. Casi en su centro, se levanta un interesante torreón que, como puerta de entrada a la villa, servía para el cobro de los derechos aduaneros a los comerciantes y trajineros que llegaban de Castilla. Es el símbolo más conocido de la villa y como tal figura en su escudo de armas.

No obstante, debido a la forma peculiar de este Puente Viejo y a su pavimento empedrado, el paso de carros y caballerías se hacía dificultoso por lo cual, el año 1669 se decidió la construcción del denominado Puente Nuevo, mas cercano al centro de la villa y edificado con técnicas modernas. Con posterioridad se levantarían dos puentes más, uno en la salida hacia Bilbao y otro en la carretera que va a Arceniega.

En cuanto a la arquitectura civil, fueron interesantes muestras las llamadas Casas-Torre, abundantes en Balmaseda y de las cuales apenas quedan señales. Pasaron de ser residencias de banderizos a viviendas de hidalgos labradores, una vez desmochadas sus almenas (15). Las principales casas-torre fueron:

Torre de los Puente: situada en el barrio de San Lorenzo, guardaba el acceso al Puente Viejo.

Torre de los Ahedo: en la calle de la Correría.

Torre de los Amézaga: frente a la iglesia de San Juan, fue mas tarde cuartel general del pretendiente Carlos VII.

En el Inventario de Bienes de 1487 aparecen doce de estas torres, además de varias otras llamadas «torrecillas». La mayor parte de ellas han desaparecido y algunas han sido recubiertas por construcciones posteriores.

La arquitectura religiosa tiene diversas muestras de interés. En Balmaseda llegaron a contabilizarse cinco ermitas:

Ermita de La Magdalena: en el Camino de Castro Urdiales. Se la cita como una posible leprosería, fundada en el siglo XV por los monjes de San Lázaro, extramuros de la villa.

Ermita de San Sebastián: también llamada de San Roque, está situada en la cumbre del Monte Kolitsa. Es la más antigua pues data, según lápida de la fachada, del año 1111. En ella se refugiaba la población con motivo de pestes y epidemias (16).

Ermita de Santo Domingo: cercana a la iglesia matriz de San Severino.

Ermita de San Benito: en el monte del mismo nombre, sobre el barrio de Las Tenerías.

Ermita de Jesús Nazareno: cercana al Campo de las Monjas, en la salida hacia Mena. De las cinco ermitas, las tres últimas han desaparecido, la de la Magdalena se convirtió en casa de vecindad y solamente queda en pie la de San Sebastián.

En una villa donde el clero fue poderoso, no habían de faltar los conventos. Dos existían en el siglo XVIII, de los cuales solamente uno sigue en pie, aunque deshabitado. Era el más antiguo e importante el de Monjas de Santa Clara, de estricta clausura, situado extramuros, en la salida hacia Burgos y junto al arroyo Abedular. Fue la fundación piadosa de un balmasedano residente en Indias, legado de su testamento en la ciudad de Panamá el año de 1666. Tenía y tiene además de la casa conventual, iglesia de cruz latina con vivienda adosada para Preceptoría y Cátedra de latinidad. Estuvo habitado hasta 1983 por la comunidad de clarisas.

El otro convento, ya desaparecido, fue el de Frailes Carmelitas Descalzos, que estaba situado en el barrio del Cristo, en los terrenos que hoy ocupan los talleres del Ferrocarril de La Robla. Se fundó en 1732, gracias al mandado de un beneficiado cabildar. Durante la Guerra de la Independencia sirvió como cuartel de las tropas francesas de ocupación, y al terminar la contienda estaba deshecho y abandonado.

La iglesia matriz de San Severino se comenzó a construir a finales del s. XIV o principios del s. XV, y fue una obra grandiosa para la época. Es un bello templo de estilo gótico, de tres naves, con interesantes vidrieras. A su primitiva planta se fueron añadiendo capillas laterales costeadas por las mejores familias de la villa (17).

El templo fue restaurado a principios del s. XVIII, debido a su estado un tanto ruinoso. Se levantó la torre nueva y en la fachada sur se abrió un bello pórtico, bajo el cual se celebraba el mercado los días de lluvia. Este pórtico fue demolido en 1887 tras una nueva restauración (18).

La iglesia aneja de San Juan Bautista del Moral, es un templo más modesto, de una sola nave, con torre de estilo barroco. Cerrada al culto durante más de 40 años, en la actualidad alberga el Museo de Historia de la Villa

A lo largo de este siglo Balmaseda ha ido perdiendo su acervo monumental, que ya había quedado bastante menguado por las conflagraciones del siglo pasado. Entre ambas centurias la villa ha visto desaparecer el Castillo y las Murallas; cuatro ermitas; los dos conventos, uno demolido y el otro vendido; el pórtico sur de San Severino y prácticamente todas las Casas-Torre.

NOTAS :
(13).- Las describe HEROS, M. de.; Historia de Balmaseda; Bilbao 1926; TAL p. 504. En realidad transcribe a VEDIA, E.; Memorias para la Historia de Balmaseda: año 1853; p. 88. Es ésta una obra inédita, aunque conocida en manuscrito por algunos autores. La altura de las murallas era «como de 14 pies y levantaba más que el Convento de Sta. Clara»; ver A.R.CH.V.; Sala Bizkaia. Pleitos Civiles, leg. 1820-3, año 1787
(14) .-GARAGORR1, P.; Los castillos de Balmaseda y la Piedra. Madrid 1956. p. 31. También en BASAS, M.; Las Casas Torre de Vizcaya. Bilbao 1977, p. 20.
(15).-IBARRA, A. Torres de Vizcaya, Bilbao 1946, p. 41. También en BASAS, M.; op.cit.
(16).- HEROS, M. op. cit. T. II, p. 483. Su descripción en BARRIO, 1.A., La arquitectura Románica vizcaína, Bilbao 1985, p. 72 y ss.
(17).- La capilla más grande y de mayor interés histórico es la del Santo Cristo de la Misericordia que fue encargada por la familia Urrutia a Juan de Rasines el año de 1545. Ver Catálogo Monumental de la Diócesis de Bizkaia. Bilbao.
(18).- HEROS. M. de., op. cit. Tomo II, p. 512, notas 23 y 24. También en LABAYRU, E. de.. Historia General de Bizkaia, Bilbao 1970. T. II, p. 541. Ver el grabado antiguo de OÑATIVIA. en el que aparece San Severino con su pórtico antes de la demolición.

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02.2.- El Encuadre Urbano

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El discurrir del río Kadagua por su valle, condiciona la ubicación de Balmaseda, precisamente allí donde la terraza fluvial es más amplia, sobre la margen izquierda. Por el contrario, la orilla derecha es mucho más escarpada y apenas deja lugar para asentamiento alguno.

Aprovechando una pequeña altura a la sombra del pico Campazos, el cerro de Polo de 250 m. de altitud, se edificó sobre él un castillo defensivo, que prolongaba sus murallas hasta el río como inmejorable defensa natural.

Balmaseda, por su emplazamiento y situación, en una vía de paso natural entre Bizkaia y la Meseta, en una confluencia de rutas, responde al planteamiento de ciudad-camino medieval, al resultar un lugar de tránsito y reunión, punto de intercambio de mercancías, parada obligatoria de caravanas de arrieros y mulateros, de diligencias y de gentes que vienen a vender y a comprar. Todo ello la convertirá muy pronto en una villa-mercado. De este modo, Balmaseda pasa de tener una función estratégica y de encrucijada, a una función comercial que es en definitiva, la que le dará su genuino carácter.

La villa de Balmaseda, como conjunto urbano, presenta un núcleo primitivo conformado por cuatro calles paralelas entre sí y al río, con dos plazas principales en sus extremos, una al N. y otra al S. descendiendo del cerro y hasta llegar al río, las arterias urbanas son las siguientes:

Calle de la Cuesta: la más cercana al castillo y la menos habitada.

Calle de la Correría: en el centro de la villa y la calle más larga, donde se concentraba la industria calderera en los siglos XVI y XVII. Por ello también se la conocía como calle de la Calderería.

Calle del Medio: en ella se situaban hasta el siglo XVIII el Ayuntamiento y el primitivo hospital.

Calle Vieja: también llamada Bajera, es la más próxima al río y en ella se encuentra la iglesia aneja de San Juan del Moral (9).

Eran por tanto, cuatro calles cortadas transversalmente por otras tres, más estrechas, denominadas cantones, conformando de esta forma manzanas de casas de proporciones rectangulares. Todo este entramado urbano se hallaba rodeado por unas murallas que partiendo del castillo, protegían el perímetro urbano.

Las calles eran estrechas y con poca ventilación, apiñándose en ellas las casas. Los edificios eran de una gran sencillez, casi siempre en madera, ennegrecida por efecto de las abundantes lluvias, con una altura media de dos pisos. En general, tanto tejados como balcones mostraban una completa anarquía con respecto a las edificaciones vecinas (10).

Completaban la zona intramuros las dos plazas principales:al N. , en la entrada desde Bilbao, la del Mercado o de San Severino y al S. en la salida hacia el Valle de Mena, la llamada de los Toros y más tarde de los Fueros. Había una tercera más pequeña, la del antiguo Ayuntamiento, llamada Plazuela del Marqués, en honor al de Legarda, en la confluencia N. de las calles Vieja y del Medio.

A pesar de su reducida extensión urbana, Balmaseda contaba con diversos barrios, todos con personalidad bien definida. Intramuros se situaban los del Cubo y San Lorenzo. Este último, inmediato al Puente Viejo, era una zona de calles pequeñas, estrechas e intrincadas que, sin embargo, constituían un bloque muy compacto; cosa nada extraña si se tiene en cuenta que se trataba de la antigua judería, la única que, al parecer, existió en el Señorío de Bizkaia (11). El barrio del Cubo, por su parte, estaba situado en la salida nueva hacia Mena y recibía su nombre de la gran torre o cubo que formaba la casa de los Puente.

Con el tiempo la villa fue creciendo y sobrepasó su perímetro primitivo; la expansión urbana rebasó ampliamente los estrechos límites amurallados y la población creció allí donde la topografía se lo permitía. Así aparecieron los arrabales:

Las Tenerías: zona de artesanos, curtidores y zapateros, como lo indica su nombre, se situaba y se sitúa, en la margen derecha del Kadagua.

El Cristo: al otro lado del Puente Viejo, en sus terrenos se levantó el Convento de Frailes Carmelitas y su lugar lo ocupan hoy los Talleres del Ferrocarril de La Robla.

La Magdalena: en el Camino de Castro y cerca de la ermita de su nombre (12).

Por último el ámbito rural de la villa estaba conformado por las llamadas Caserías, abundantes e importantes, íntegramente dedicadas a la agricultura y la ganadería.

Notas :
(9).-En el s. XIX se cambiaron algunos de estos nombres por los de hijos ilustres de la villa (así la calle Vieja lo es de Pío Bermejillo); pero siempre han prevalecido popularmente los nombres medievales.
(10).-GARAGORRI, P.; Noticias y datos históricos de Balmaseda; Madrid, 1956: p. 12.
(11).-CANTERA BURGOS, F.; Las juderías medievales en el País Vasco; Madrid, 1971; p. 40.
(12).- Por diversos documentos parece que este barrio fue una zona de no muy buena fama en la villa.

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02.1.- El Medio Geográfico

Mapa 8.1. Las Encartaciones

La villa de Balmaseda se halla situada en la comarca más occidental del Territorio Histórico de Bizkaia: Las Encartaciones. Es una zona de transición entre el País Vasco y la Montaña, por el lado occidental, y entre la depresión vasca y las tierras altas de la Submeseta Norte, por el sur.

Toda la comarca de Las Encartaciones es zona de terreno muy montuoso, aunque las altitudes no sean, por lo general, demasiado notorias. Sus montañas, dentro de una tectónica fundamentalmente pirenaica, están orientadas en la dirección dominante de los Montes Vascos, es decir SE a NO, aunque en su zona más occidental los pliegues más amplios tornan la trayectoria OE.

Los terrenos de Las Encartaciones emergieron de fondos marinos durante la Era Terciaria, después de haberse efectuado en ellos un abundante depósito de sedimentos, en gran parte calizas, para elevarse a continuación hasta el período Plioceno, al tiempo que se conformaba su estructura plegada. Las lluvias abundantes y los procesos erosivos acabaron por modelar externamente aquella primitiva disposición, aunque sus líneas siguen manteniendo la estructura de pliegues de poco fondo, donde se alternan anticlinales con alturas del Cretáceo Inferior y sinclinales con fondo del Cretáceo Superior.

Dentro de la citada comarca, la villa de Balmaseda se sitúa en el extremo sur, prácticamente en el límite entre Bizkaia y las tierras burgalesas. El término municipal limita con los de Arcentales, Sopuerta y Zalla, de O. a E. y por el S. con el Valle de Mena.

El municipio balmasedano se ve afectado, en su mayor parte, por las estribaciones de la Sierra de Ordunte que, desde la provincia de Burgos, penetran en dirección SO-NE. Es una zona de elevaciones medias y vertientes abruptas, como son los Montes Lampazos, Nevera y Portugalejo al N. y el Arbaliza al S. Todos ellos forman un auténtico arco en cuyo centro queda, casi cercada, la pequeña explanada que forman el río Kadagua y su afluente el Kolitsa.

Por su localización en la Cornisa Cantábrica, el clima imperante es el oceánico, en su variedad vasco-cantábrica: inviernos suaves y veranos templados, temperaturas medias superiores a los 12° y precipitaciones frecuentes que alcanzan los 1.500 mm. anuales. Por ser ésta una zona de valles, las oscilaciones térmicas diarias son más marcadas que en la costa y las nieblas muy frecuentes, especialmente las matinales (1).

Paisaje Vegetal y fauna

Las precipitaciones abundantes y el carácter moderado de las temperaturas, favorecen la existencia de un paisaje vegetal siempre verde y fresco. El bosque natural antiguo, formado fundamentalmente por manchas de robles y hayas, ha sufrido a lo largo de los siglos una tala bajo control, a fin de subvenir a las necesidades de madera para la construcción y como combustible.

Por ello, la vegetación natural ha retrocedido, dejando paso a landas de tojos, helechos, etc. o bien ha sido sustituida por elementos arbóreos extraños y alóctonos, como el pino o el eucalipto.

Históricamente las especies vegetales eran variadas y numerosas como lo atestiguan documentos de la época. Además de robles y hayas, ya mencionados, abundaban los castaños, fresnos, bonos o madroños,… bien aislados o formando bosques. Se cita también la existencia de chopos, alisos, abedules, álamos, hayas, nogales, olmos, sauces e incluso olivos. Otra especie de interés eran los juncos o mimbres, que crecían en las orillas de los ríos (2).

Ver ampliación de este tema en el siguiente punto 02.1.1: Paisaje Vegetal y Fauna desde el siglo XVI

Relacionada con la riqueza del tapiz vegetal y la abundancia de corrientes superficiales, aparecía además una fauna, peculiar de montes y bosques (3), que fue objeto constante de caza y batida, hasta llegar a su casi total extinción a principios del s. XIX (4).

El río Kadagua, sometido hoy a una acelerada degradación ecológica, fue a lo largo de los siglos que nos ocupan, un río de aguas límpidas, amenas orillas y abundante pesca, según testimonio de los contemporáneos (5). Eran frecuentes las truchas, anguilas y loinas, siendo proverbial la riqueza piscícola de toda la cuenca.

Hidrografía

Todo el término municipal y la propia villa de Balmaseda están cruzados por el río Kadagua, al que antiguamente se le denominaba río Salcedón, por la abundancia de salces o sauces que asomaban a sus orillas. El Kadagua es río de curso corto, apenas 67 kms. de longitud, de los cuales aproximadamente 45 kms. discurren por el territorio de Bizkaia. Nace en pleno Valle de Mena burgalés, en el lugar de Cadagua, y al penetrar en tierra vasca, poco después de El Berrón, deja a su izquierda un pequeño vado donde se sitúa precisamente la villa de Balmaseda, cuyas casas baña la corriente.

Tras atravesar la comarca encartada desemboca en la ría del Nervión-Ibaizabal, a la altura de la antigua barra de Lutxana, en la Anteiglesia de Barakaldo (6).

Debido al régimen pluvial oceánico del territorio por el que discurre, el Kadagua es un río de caudal suficiente y régimen regular, con aguas bajas en período estival. Su regularidad no impide sin embargo, crecidas ocasionales (7).

La corriente del Kadagua se ve incrementada, además, a la altura de la villa, por el aporte de varios arroyos que en él desembocan:

Abedular: también llamado río Chiquito y actualmente del Hospital, nace en el Monte Kolitsa, en el lugar conocido como Pozo Rubio.

Acebo: Nace en el monte de su mismo nombre y se une en su recorrido a los arroyos Alisal, Riscos y Armón. Discurría en tiempos a ras de las murallas, detrás de la iglesia parroquial de San Severino.

Sequillo: Desemboca en la zona de La Penilla, en la salida de la villa hacia el Valle de Mena.

Tenerías: Cruza el antiguo barrio extramuros de Las Tenerías, desembocando en el Kadagua enfrente del Abedular (8).

NOTAS :
( 1 ) .- Los vientos que llegan a Balmaseda reciben distintas denominaciones dependiendo de la dirección en que soplan; así, el Abrego llega del Sur, el Carranzano es el viento del Oeste, el Cierzo sopla del Norte y el Regañón del Noroeste. Y además el Solano, viento cálido y sofocante. Ver Biblioteca Nacional. TOMAS LOPEZ: manuscrito 7.311; f. 404. Descripción geográfica de Balmaseda CARRERAS CANDI, F; Geografía General del País Vasco-Navarro; Barcelona, 1926; T. Bizkaia, p. 900.
( 2 ) .- Se usaban los mimbres para elaborar todo tipo de cestería. Su recogida anual era fijada por el Ayuntamiento; generalmente entre finales de diciembre y mediados de enero.
( 3 ) .- BOWLES, N; Historia Natural de España; Madrid 1782; p. 293. Señala este autor que «la caza (en Bizkaia) sería abundante si no hubiese tantos cazadores». Cita las perdices, codornices, poco conejo y en los montes jabalíes. Afirma que «los lobos son raros… de 100 en 100 años se ve un oso… aunque garduñas y raposas hay bastantes».
( 4 ) .- TRUEBA, A. de; Las Encartaciones; Bilbao 1978; p. 58. Cita a Iturriza a propósito de abundar (según el autor) los jabalíes, tigres, lobos, raposos y otras fieras nocivas. Esta fauna era abundante en la Baja Edad Media. En el mercado de San Sebastián, en los siglos XIII y XIV, se vendía una gran variedad de pieles de garduña, zorros, etc. Ver ARIZAGA, B. de; El Nacimiento de las Villas Guipuzcoanas; San Sebastián, 1978, pp. 53-54. El mismo tipo de fauna existía en el vecino Valle de Carranza, donde antaño fueron abundantes los osos, desaparecidos a finales del s. XIX. Vivían lobos, zorros, gatos monteses, garduñas, etc. Ver VICARIO DE LA PEÑA, N; El Noble y Leal Valle de Carranza; Bilbao, 1975; pp. 55 y 131. También en el Valle de Gordejuela fueron abundantes los osos y lobos, que andaban en grandes manadas por el año de 1566, desapareciendo casi todas las alimañas a mediados del s. XIX. Ver ESCARZAGA, E. de; Descripción Histórica del Valle de Gordejuela; Bilbao, 1919; p. 91.
( 5 ) .- ITURRIZA. hace una poética descripción del río «caudaloso y sembrado a veces de grandes presas y bulliciosas cascadas… los caseríos y aldeas reproducíanse en el cristal de sus aguas…». Ver Historia General de Bizkaia, Bilbao 1785. p. 649.
( 6 ) .- ARANEGI, P; Geografía del País Vasco: Madrid, 1936, p. 26.
( 7 ) .- Estas se pueden producir si las lluvias son fuertes en los montes de Ordunte. Normalmente sus mayores caudales se suceden a comienzos del invierno y de la primavera.
( 8 ) .- HURTEBISE, E.; Narraciones Históricas de la Villa de Balmaseda; Bilbao 1905; p. 15. Estando en zona de abundantes calizas los manantiales que afloraban en el término de la villa se aprovecharon como Fuentes Públicas. Estaban situadas en la Plaza de los Fueros (antes de los Toros), en la plazuela del Marqués y por último, frente a la parroquia de San Severino.

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02.- La Villa de Balmaseda en la Edad Moderna

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Introducción .-

Las 5 partes que se incluyen en este apartado «La Villa de Balmaseda en la Edad Moderna» se corresponden íntegramente con el primer capítulo de la Tesis Doctoral. Dejamos a la imaginación de cada lector, situarse intramuros y / o extramuros de la villa y pasear por sus calles en cualquiera de sus diversas etapas históricas.

12 .- Balmaseda y el Turismo

El VIII Centenario y el Turismo.

La celebración del VIII Centenario de la Fundación de Balmaseda, era sin duda, una ocasión de oro para “ poner a la villa en los mapas “ y una de los temas necesarios para ello era poner en marcha el turismo de la villa.

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Ver en el apartado 09.2 la Presentación Temática íntegra del VIII Centenario

Balmaseda nunca se había planteado sus posibilidades turísticas. La celebración   del centenario apostó decididamente  por desarrollar el turismo en la villa, comenzando por la adecuación de la Oficina de Turismo en pleno centro urbano.

Un segundo paso fue la creación de Materiales de Promoción:  se comenzó con una página web (Balmaseda.net) operativa desde enero 1998; se elaboró  un Folleto turístico de 24 páginas; así como un Tríptico sobre el evento centenario para su distribución  en las ferias de turismo.

Como Materiales para venta se redactó  una Guía de Visita de 64 páginas y 75 fotografías por parte de Editorial Everest,  así como un Vídeo  bilingüe (castellano – euskera) de 20 minutos.

Todo ello: folleto, tríptico, guía y video fueron redactados por la Comisaria del Centenario.

Y como apoyo a lo anterior, pensando en elaborar la oferta de  un  Producto turístico, se trabajó en la creación de un  grupo  de Guías turísticas, expertas en visitas guiadas por la villa  y atención de los visitantes.  Para ello se dictó un curso a medida, con subvención oficial, para 15 personas.

10.- Miscelánea Historica

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Corresponde este apartado a los artículos  que conforman el libro titulado “ Balmaseda. Una historia local. Tokiko historia “, que fue editado por la Diputación Foral de Bizkaia,  con ocasión de sendas Exposiciones organizadas con motivo del VIII Centenario de la Fundación de la villa.

Para aquel libro, cuya portada estamos viendo, y que ya se ha convertido en un clásico de la historiografía de la villa,   tuve el placer de invitar a historiadores de  la Universidad de Deusto, todos ellos antiguos alumnos míos en la Facultad de Historia de esta universidad.

 Busqué que participara un balmasedano, Ignacio Acasuso, para hablar sobre un tema tan clásico en la villa como es la “ Aljama de los Judíos “ 

Por su parte Juan Manuel Gonzalez Cembellin,  era ya Director del Museo de las Encartaciones  y buen entendido  en la historia encartada. 

Un experto en el Camino de Santiago, Jose Ángel Lecanda, estuvo encantado de hablar sobre la Balmaseda Jacobea.

Y la parte contemporánea  fue escrita por Jose Manuel Azcona Pastor, por entonces profesor de Historia Contemporánea en Deusto

Todos ellos han realizado posteriormente a esta participación, sus tesis doctorales y han continuado su labor investigadora con éxito.

08.- Balmaseda y América

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Durante los miles de horas de archivo a las que he dedicado mi vida como historiadora, varios pequeños temas han sido recurrentes entre la inmensidad de datos consultados.  Uno de ellos fue precisamente  las referencias al continente americano y de las que, al principio, por simple curiosidad , fui tomando las referencias.

Dado el volumen de la documentación recogida , decidí reagruparla en el apartado titulado “ Balmaseda y América “, tratando el asunto en base a tres premisas :

1.- La simple emigración de balmasedanos a América desde los primeros años del descubrimiento.

2.- La aparición de balmasedanos y, por extensión de encartados, en los consulados e instituciones  americanas, con altos cargos en la milicia, la política, la administración ó la iglesia.

3.- Por su papel en el Comercio con las Indias, tanto en Sevilla / Cádiz  como en el continente americano.

Las Fuentes Documentales consultadas se concentran en los citados Archivos de Sevilla y de Cádiz; así como en otros archivos de Santander, de Madrid y de Bizkaia, cuya relación se desarrolla en cada apartado temático.

Todo este trabajo se ha realizado  sobre materiales inéditos, con fuentes documentales de vital importancia, que proporcionarán sin duda  amplio material para futuras investigaciones. También ha llenado un espacio en la historiografía vizcaína, mucho menos desarrollada que la guipuzcoana en  trabajos de esta índole y por último, puede contribuir  a un mayor conocimiento de la realidad vasca en el continente americano.

De gran interés personal  han sido  las conversaciones y contactos mantenidos con el desaparecido Padre José Garmendia Arruabarrena, gran investigador de temas similares para Guipúzcoa y Álava y, sobre todo, profundo conocedor de los fondos documentales vascos existentes en los Archivos de Sevilla y Cádiz

07.- Obra Histórica Varia

En este apartado de la Web se han incluido 7 de mis publicaciones menores, editadas entre los años 80 y 90 de la pasada centuria.

Están referidas a temas diversos con el común denominador de su base documental de archivo. Han sido publicadas en la Revista Letras de Deusto  y otras en  Actas de Congresos a los que he asistido.

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Con la última obra rindo mi pequeño homenaje a Martin de los Heros , historiador de Balmaseda, exponiendo su Discurso de Ingreso en la Real Academia de la Historia.